Ir al contenido principal

Entradas

Fiasco Review!!: Edición límite de Putakaska

Entradas recientes

Pavlov, Rizzolatti, Said, Bubka, Proust... y Chang

Si se me permite el comentario, fue un placer asistir, por primera vez en mi vida, a un pase privado. Estoy de coña, por supuesto, pero el humor nos debe servir para situaciones así, ¿no? Ir a un concierto y encontrar huecos de sobra para verlo desde ángulos distintos es, o puede ser, triste para las bandas, que seguro que prefieren estar arropadas y alimentarse, de paso, con la energía de respuesta que le da el público. Abajo, también es bueno ser muchos, qué ostias. Pero, buscando lo positivo, a mí me vino de perlas: no me despisté, nada me molestó, cuando fui al baño fui en línea recta; y, de vuelta, la barra siempre quedaba cerca y accesible. No estuve solo, por supuesto, no exageremos, pero hubo poco público. Había mucha oferta ese fin de semana y, además, no podemos olvidar que la peña, los viernes, a veces, solo a veces, hace otras cosas además de asistir a conciertos. Ante todo, libertad. Yo me alegro y me alegraré en el futuro, lo sé, de haber estado allí. 
Me alegro y me al…

Fiasco Review!: TyK y TyK 2: segundo intento de Nasti de Plasti

Estos tíos llevan 15 años haciendo lo mismo. Lo mismo. Si fuera por mí, les obligaba, a punta de pistola si hace falta, que no sé ni por donde se agarra, a que siguieran haciéndolo durante los próximos tres lustros y, a poder ser, eternamente. Y digo más: ni focusín, ni ritalín, ni metilfenidato genérico, deberían prescribir nastideplastín para lograr la felicidad relativa y las ganas de seguir tragando hiel, de seguir yendo currar y crecer y madurar y ya. De hecho, te recomiendo, como hago yo, que te pinches su música cuando peor te va reponiendo tetra briks, escalando en el andamio, sellando formularios en la oficina o haciendo lo que hagas para ganarte el pan (con masa madre y todo, sí quieres). Yo me imagino a alguien que se sienta en la acera, se arremanga el buzo, rompe el papel de aluminio, se coloca los cascos, y no pasa del primer mordisco al lomo con pimientos antes de ponerse de pie de un salto y aceptar el arrebato epiléptico que te da con la música (y con las letras) de …

El hombre al que le gustaban las fiestas populares

Fue ayer, sí. Tumbado en el sofá, creo que estábamos viendo La La Land. No me preguntes qué tal, igual si le hubieran añadido un La más y la protagonista fuera Massiel... En cualquier caso, ahí estaba, decúbito lateral, en el sofá, justo cuando, en un momento preciso, no sé muy bien por qué, me acordé: ¡ostias, las fiestas del barrio! No dije nada, no di un resp(it)ingo. Ni me inmuté. Vimos el final y nos fuimos a dormir. Pero sí, ostiaslasfiestasdelbarrio, punto com, no, no había escrito de las fiestas del barrio. Se me olvidó.
Tiene coña la cosa, porque, si quieres saberlo, las esperaba con ansias. Tenía ganas de folclore y comida popular, paella y camping gas, toro de fuego y camisetas serigrafiadas, goitiberas y deporte rural, espuma y pegatinas, bebidas en plástico y la vecina que se suelta, tumulto intergeneracional, la rutina de todas las fiestas populares que, lo creas o no, estuvieron en peligro de extinción pero no se van a perder nunca. Nunca porque nos inventaremos cosas …

Us, Ourselves and We

En Suecia, el domingo pasado, había que votar. Decían los periódicos que, fuera de ella, al resto nos preocupaba la subida de la ultraderecha. Al día siguiente, tomando café en el curro, leía que los Demócratas de Suecia, liderados por Jimmie Akesson, lograron ser el partido con mayor crecimiento, con un aumento de cinco puntos porcentuales con respecto a las anteriores elecciones. Ellos eran los que nos preocupaban, según la prensa. Definidos como un partido afín al socialconservadurismo, otros dicen que son, simplemente, la extrema derecha. En un artículo que publicó el Wall Street Journal, Akesson le hizo un guiño a Trump: "We will not rest until we make Sweden safe again", decía él, jugueteando con el lema del republicano. Traduzcámoslo así: "No descansaremos hasta conseguir una Suecia que vuelva a ser segura."
La sinagoga de Gotemburgo, supongo. Los tiroteos en Malmoe y Estocolmo. Todo queda muy arriba para nosotros, pero está ahí mismo, a la vuelta de la esq…

Fiasco Review!: El evangelio según Sumisión City Blues de Sumisión City Blues

Esto salió en marzo. Les ha entrevistado hasta Pablo Cabeza. Están grabando otra vez y el sábado, es decir, hoy mismo, dicen que van a estrenar temas nuevos en directo. ¿Entonces, a qué viene esto ahora? Pues viene a que cualquier cosa que escriban los Sumisión City Blues, ya sean evangelios, apócrifos o no, biblias de bolsillo, mensajes en los urinarios o listas de la compra, merece un espacio en este blog.
El evangelio según Sumisión City Blues demuestra lo que no cuesta imaginar, que la inspiración no es divina y que, en lo terrenal, se encuentra el espíritu de la música y, por ende, el de la vida que yo, tú, ellos y todos mis compañeros vivimos a nuestro ritmo, sin darnos cuenta, a veces, que tiene tanto de maravillosa como de puñetera. Pues a eso le han puesto música los Sumisión City Blues.
Hasta en el origen, en su raíz, es éste un disco que renuncia a definiciones y contornos, se salta los tornos como los inspectores de homicidios persiguiendo al sospecho por el metro de Nueva…

Leche (solar) y alcohol (metílico)

Después de las vacaciones, siempre llega la calma. O la tormenta, mejor dicho. Aunque hizo un día magnífico, y seguía haciéndolo a las siete y media, lo que, en el fondo, fue una putada mayúscula: a ver quién aparcaba allí, con toda la peña motorizada apurando el día de playa. Hubo suerte a la media hora de dar vueltas. Pero, da igual, no hay que quejarse así de fácil. Luego, la bahía se veía oso polita, con el sol yéndose de retirada y todos esos colores pastel que usan los buenos poetas para representar la melancolía y otras vesanias. ¿Qué es vesania? Ni puta idea, pero queda bien. A lo que iba: que se terminaron las vacaciones, para nosotros y otros tantos, incluido Iñigo Kani, de The Ribbons, que aparcó la furgo a nuestro lado, y dimos por terminado el verano, diga lo que diga el calendario y el parte meteorológico. Y pensamos, pues la mejor manera de despedirlo, ¿por qué no?, puede ser un poco de rock and roll a todo trapo en un chiringuito playero, ¿eh? Así que, aunque había ot…