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The Barrenos

"Presos", coño, de RIP. Se lo dije a Bustinza: ésta, ésta, ésta... Cantaba la letra pero no daba con ella. Dos días me he tirado así y, hoy, por fin, se me ha encendido la bombilla, LED, por supuesto: "Presos" de RIP. 
La cantaron The Barrenos el lunes pasado en el directo que dieron en El Mendigo. Y por eso he abierto con ello aquí. Por eso y porque no sabía por dónde empezar. Terminar, ellos terminaron con "Nada es igual", una canción en la que cantan que no van a mirar hacia atrás, y lo repiten, y a fe que no lo hacen aunque lo hagan. Porque The Barrenos suenan a lo que suenan, a cómo sonaba esto hace treinta años. Si la margen izquierda tuviera un sonido distinguible seguro que se parecía mucho al soniquete que se te queda en el cerebro cuando escuchas a estos cuatro tíos. Si pudiéramos hablar de folclore musical en nuestro pueblo sería esto y no dulzaínas y panderetas o lo que sea que se conserve en los museos de antropología. Antología de la ezkerr…

Los Retumbes

La primera vez que trepo para ver un concierto. A ver si lo cuento igual de bien que lo vi. Y lo oí. Colorín colorado, empecemos por el final:
Ostias, que hubo dos bises que quizás no lo fueron. Hicieron el set bien largo y repitieron las dos canciones costumbristas que les han aupado al padrón de la música en Barakaldo. Se confunden en la margen derecha y la gente lo lee de mala manera, pero, al fin y al cabo, "Montañas de Lindano" y "El Parque de Los Hermanos", a los que pateábamos chutas cuando jugábamos al correquetepillo en el mencionado parque y escalábamos colinas de gama-hexachlorociclohexano sin saber con qué tratábamos, esas palabras clave, rebozadas en humor, nos ponen la sangre caliente, mi teniente.
Saltó Andrés al pogo, por cierto. A mí me pilló en el baño, pero fue el remate de un concierto en el que se palpó la sintonía y hasta la emoción. No hay nada como ver a una banda en su escenario predilecto, con ganas de darlo todo y en comunión con la peña. A…

Motorastola

No entró en moto, no. La fama precedía y esperábamos ver la pericia para bajar los peldaños de El Tubo, que más de uno se ha tragado alguna vez, y me incluyo, pero no hubo ocasión, y habrá que esperar a la próxima. Se comentó, eso sí, en directo. Y el cantante de los Motorastola se excusó: "... además, tengo una resaca del copón".

La gente, entre el público, estaba inspirada ayer. Las matinales tienen lo que tienen cuando, en realidad, se convierten en prolongaciones de la nocturnidad. Si, además, se está mejor dentro que fuera, para qué quieres más. Hubo quien peregrinó descalzo, se blandieron martillos, se oyeron chascarrillos y los Motorastola se vieron obligados a improvisar una más para alargar la actuación.

No fue esa su primera versión, porque antes anunciaron una de los Black Uniforms. Por lo demás, se repasaron el disco homónimo de cuatro cortes que publicaron el año pasado. "Oteros", con mensaje social, digamos, y estribillo explícito en castellano, dest…

Negracalavera

Eh... pues esto: abrieron con "Saltar del tren", versionearon bandas escandinavas, atrajeron a vecinos de la capital que cogieron el metro para venirse al extrarradio, y anunciaron que habían llegado a Barakaldo para desalojar a Porco Bravo del trono del rock and roll. Porcos había en el público. Uno casi se vuelve loco con la versión de los Hellacopters. Este y yo discutimos con amor: yo decía una cosa, él decía Motociclón. Da igual, los parecidos no sirven ni para hacer un retrato robot. Godot, espérame que voy, de esto estaba hablando: Negracalavera en fiestas de Barakaldo, bar Mendigo, y te lo digo ya, esto va a acabar conmigo en el hospital.

Mucha caña y actitud desde la primera, con pedaleras dándole wah wah, un batería que le sacude que da gusto, mucho mucho bajo, que mola, y un frontman que nunca abandona la delantera. Esa primera canción que mencionábamos se abre con ráfagas y explosiones y ya sabes por dónde va a ir la guerra, que la tienen, como los Gluecifer, a …

Southern Lights

Empieza el festín y lo digo en latín: vires acquirit eundo. La fuerza se consigue avanzando, que lo dijo Virgilio, creo.  Publio Virgilio Marón, un marrón es esto: empezar las fiestas del pueblo viendo en directo a Southern Lights y no encontrar mejor manera de contarlo aquí que mencionando a un poeta romano. Pongo la mano en el corazón antes de decir que no me arrepiento de nada y que Roma no se conquistó en una hora, pero nosotros poco más tenemos para escribir la crónica de este y otros dos conciertos con los que empezamos el FestiBar, así que, seguiremos eundo, o escribiendo, a ver si conseguimos vires, o, por lo menos, darle algo de sentido a todo esto. 
Una hora, más o menos, necesitaron estos cuatro para conquistar El Cuervo, que no estaba repleto, pero los hunos allí presentes mostramos resistencia. Y nos la vencieron. Entre versiones de Deep Purple, ZZ Top y no sé quién más, acabamos por doblar la cerviz, nos postramos ante el rock and roll y movimos el cuello en movimientos…

Ciudades y más

Hace calor en Oporto. Por las noches, las gaviotas rondan los tejados como ladrones torpes que hacen ruido sin sigilo. Tenemos que subir varias calles empedradas. Luego bajarlas. Huele a Duero lejos. Los turistas se agolpan por las calles estrechas, como si fueran corrientes de aire porque alguien dejó el puente Luis I abierto de par en par. Nos vamos a alejar y hemos decidido pasear hasta los jardines del Palacio de Cristal. Hay algo allí, un festival, un mercado, no sé, algo. Lo llaman Cidade Mais. Sostenibilidad, ecología, charlas, stands, comida... Da igual, lo que hemos visto y nos interesa es que también había música en directo. A una hora en la que, viajando con una niña de tres años, nos lo podíamos permitir. Me da igual que no sea punk, ni pink, ni pank, quetumbamban. Al menos, es música en directo. Hay que quitarse el mono. Hay que verlo todo. Es ya una vieja costumbre: en una esquina de la calle, por la tarde, por la noche, folk, rock, kautrock, gratis, o no, en un bar o e…