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Mostrando entradas de 2012

Actualidad en los 70

Esta canción es de los setenta. Uno de los hermanos Hackney falleció, no pudo ver cómo Drag City Records recuperaban sus canciones en 2009. Los otros dos hermanos aún siguen, según wikipedia, viviendo en Vermont y tocando en una banda de reggae. Cuando escribieron esto, aún vivían en Detroit, eran jóvenes, se nota, pero, joder, si lees o escuchas atentamente, parece que lo que dicen lo podría suscribir mucha gente hoy en día. Mi sensación cuando entro a los bares y pongo la oreja, es que la mayoría de la gente tiene la misma opinión que los hermanos Hackney compartían hace más de 30 años. Si eso no te interesa, déjate llevar por la música, 30 años más tarde, esa línea de bajo se sigue bailando como si estuvieras entrenando los ganchos contra un saco de boxeo.  Hace tiempo, Mike Rubin comentaba en el New York Times que estos tíos fueron punkies antes de que existiera eso. Yo aún sigo intentando averiguar si lo que me ha tirado al suelo han sido los redobles de batería o un guitarrazo …

Drive-by-bloggers

Este video ya lo he puesto antes.
Lo colgué porque aparece alguien vestido como alguien. Uno se murió (o quizás no) antes de que yo pudiera llegar a conocerle, al otro alguien le llegué a conocer y por eso colgué el vídeo.
Ahora, vuelvo a hacerlo, y solo había una razón en el principio: ayer estábamos esperando nuestro turno en la fotocopistería y había un anuncio de un autónomo que se ofrecía a arreglar guitarras. Yo le pregunté si le había hablado del video y como cabeceó de izquierda a derecha, acabé hablándole de él de todas formas. Le prometí que lo colgaría en el blog y así podría verlo, aunque no creo que deje de comer si acaba por no verlo, pero bueno.
Yo lo cuelgo.
Además, en el final, apareció una segunda razón: esta mañana conducía en la espesura oscura de la autopista mal iluminada y no acababa de transportarme lejos la canción que cantaban los Tame Impala. Me puse a pensar en cosas, que no es un plural que signifique mucho pero sí variado, y entre tanto me acordé de lo q…

Toni Monserrat

Yo esto no lo sabía, porque, vaya por delante, confieso mi ignorancia en lo concerniente al rock and roll facturado en Mallorca. Y ya puestos a confesar, hace falta valor para abrir la entrada con una frase que incluya "concerniente" y "facturado" en veintidós palabras (encima las cuento). Vuelvo a la música: Sexy Sadie, sí, claro, y hasta Sterlin, incluso L.A. o si me pones una pistola de agua en la cabeza, te digo que sí, que he oído hablar de Astrolabio y de Paul Zinnard, y hasta de Odette, pero ni idea de que venían desde las Islas Baleares.  Ahora mismo, y aprovechando el bandcamp, estoy escuchando a Son & The Holy Ghosts, que también vienen de allí aunque parezcan provenir de un paraje desértico donde el estepicursor rueda en libertad. No son los únicos, porque también a Toni Monserrat se le nota la marca del stetson en cómo se le abulta el pelo en la nuca, y exagero, por supuesto, pero luego me explico. Volvamos, ahora, a lo de la ignorancia.  Porque a …

Internet es más angosto que las Cuevas del Drach

Estoy preparando otra entrada que publicaré pronto. Si no es hoy, será mañana, y si no, el mes que viene, pero pronto, al fin y al cabo. El caso es que preparándola, me he calzado mis diez minutos de caprichoso asueto arqueológico en el youtube. Y me he encontrado con esto. Y he viajado incluso más lejos que Mallorca. Entre ambas canciones, hay casi diez años de diferencia. Y, desde la última, casi que otros diez hasta hoy. Las dos las canta la misma persona: ahí tienes la ligazón. Una, a mí, me transporta, vía salto en el tiempo, hasta las casetes de cinta magnética, la angustia adolescente y los chupitos aquellos en un tugurio multicolor y de ambiente familiar que compartía nombre con una revista de música alternativa (un dos tres, no respondas, que yo también lo sé). La otra, la más joven, tiene un aroma a esas mañanas de domingo lluvioso cuando aún no habías llegado a casa y no querías hacerlo, y paseabas por la calle, intentando evitar el convencimiento de que estabas haciendo e…

Buffet libre

Ayer cenamos con Sallie Ford & The Sound Outside. Ni ella ni ellos lo saben, pero nosotros sí. Estábamos en Bilbao a eso de las ocho menos algo y como ambos habíamos comido pronto y poco, decidimos ir a Ledesma antes del concierto y cenar algo en el FreshCo (hagamos publicidad directa, como en las series de televisión, imagínate que mientras escribo, te sonrío y sujeto, al mismo tiempo, un buen plato repleto de ensalada). Como no cabía esperar de otra manera, dado que nos estábamos dejando llevar por horarios poco mediterráneos, éramos los únicos no extranjeros en el local. Menos de una decena de personas en las mesas y los únicos que hablaban en castellano: nosotros y la encargada. No nos costó nada darnos cuenta de que los guiris extraviados que se habían sentado y no sabían muy bien por dónde empezar eran los tíos a los que habíamos venido a ver en concierto. Sallie Ford parecía ausente pero sonriente. Ya no diré más porque sería violar la intimidad de los músicos: digamos que…

Tec

Dime lo que quieras que no te escucho. Si me preguntas qué fue de Bishop Allen, te diré que lo excomunicaron. Ni idea. Dime ahora lo que quieras que me da igual, pero hizo click, y ya no hubo stop. No sé ni los años que han pasado desde que escuché esta canción por primera vez. Después, la olvidé, como muchas otras, pero, por una razón u otra, permaneció. Ahí, al fondo, en un cajón, como sucede con la mayoría de las fotografías, haga clic o ya no hagan clic las cámaras de fotos.  Hoy he tenido que teclear click con las teclas de mi teclado, tec-tec-tec, y me ha regresado a la memoria esta canción y las ganas de escucharla porque es tan liviana, tan sencilla, como esa alegría que apenas dura el segundo que nos lleva apretar el botón.  Y si no te gusta, igual de fácil es no hacer tec.

Batería de noticias (alguna ya hasta de hemeroteca)

- Ayer se celebró el Kiosko Fest'12 con la gente de La Furgoneta Azul pinchando música que iba desde Happy Mondays hasta Black Keys y el resto de grupos podéis verlos en el cartel. Si estuvisteis, enhorabuena, seguro que os lo pasasteis de pm, si no, pues jodido, mala suerte. Yo me lo perdí, estaba muy lejos, relajándome después de un largo y espeso día de trabajo en los Yelmo del centro comercial de la estación de trenes María Zambrano de Málaga. No fue lo mismo, pero la peli de Ozon también merece la pena. El que no se consuela... es porque no tiene 2013, esperemos que se repita y esta vez no me lo pierda. Perdón por llegar tarde aunque seguro que fue un éxito lo publicite yo antes o después. - The Delta Saints ya tienen disco, aunque no en la calle. Se anuncia que habrá que esperar hasta el 15 de Febrero en Europa. El título, Death Letter Jubillee. Esperemos que luego vengan a presentarlo. - Muchos conciertos en los próximos días que aquí el servidor intentará atender: Napoleó…

Lo mejor del ano

Como este blog es tan desastroso que tenemos por costumbre olvidarnos a propósito de la virgulilla que convierte a la letra ene en la letra eñe, me adelanto dos meses al final del año y acometo la tediosa labor de proponer lo mejor de este 2012, según el criterio del único bloguero (voy a empezar a utilizar el término globero, mejor, tal y como se toma en la acepción que usan los ciclistas) que escribe aquí.  Siguiendo con el despropósito (y por convencimiento personal) no hay ni orden ni criterio en esta lista. Bastante tiempo me ha llevado averiguar si lo que he escuchado este año era realmente de este año o de otro anterior. Así que, además, no me pidáis que os señale cuál de todos estos me gusta más que el resto y cuál menos, porque me la trae al pairo. Todos ellos han sido distribuidos en España en 2012, yo los he escuchado durante esos días que comprenden los meses de enero hasta hoy comienzos de noviembre y han tenido al menos un par de canciones que me han hecho tomarles más …

Se gripó

No me ha dado tiempo ni a hablar de ellos, fijo, lo estoy haciendo ahora, pero justo para decir adiós, y eso no mola. Me hubiera gustado fingir que lo sabía todo de ellos antes, no ahora que los de Vallecas han dicho que se llevan al motociclón para el desgüace. Se les gripó el motor... de tanto usarlo. Los tíos que quisieron, y lograron, "jevimetalizar el punk", han publicado una carta de despedida en la que confiesan que la juerga también cansa y que mejor se marchan antes de que degenere la cosa. Como siempre que ocurre algo así, parece que los que escuchamos o vemos no nos damos cuenta de nada: "¡pero qué me estás contando, si me crucé yo ayer con él y se le veía muy bien!" ¿Te suena? Pues se podía tunear para la ocasión: "¡pero qué me estás contando, si me oí entero el "Gentuza" ayer y sonaba de puta madre!" Solo los implicados conocen el proceso y el final. Eso sí, como son de Vallecas y además dibujan cuernos con los dedos de la mano, s…

me la suda me da igual

Jode tener que esperar el metro media hora, pero te da tiempo para buscar argumentos. Y ella encontró un argumento demoledor: con su último disco, hemos visto a los Porco Bravo como siete u ocho veces en directo. 
Eso, en principio, debería afectar a nuestra capacidad psicomotriz. Te pongo ejemplos. El otro día estaba leyendo una novela cualquiera y decía algo así como: "y él la miró de manera lasciva". En mi cerebro, algo se encendió: "se ve cual es tú papel", murmuré sin querer. Y la tía que tenía enfrente en el metro, se asustó. Otro ejemplo: tengo este rollo del curro y nos estamos fumando un cigarro en el patio y la compañera echa pestes de otro compañero y yo le digo que sí a todo. Luego le insisto, que me da igual, yo a lo mío. "Que haga lo que quiera", le repito. Y ella insiste, que si esto que si lo otro. Así que, al final, cantándolo y todo, la miro a los ojos y concluyo: "me la suda, me da igual".  Más: que estuve el otro día almorz…

No Harmonica at Work

A veces pienso que me van a echar del curro un día de estos.
No será por escuchar a Five Horse Johnson en la oficina.
Pero, a veces, pienso que sí.
Me echarán porque no valgo.
O porque valgo mucho.
Pero no por escuchar a Five Horse Johnson mientras me quedo ciego
delante
del ordenador.
Pero, a veces, yo pienso que sí.
Y cómo voy a resistirme
si tengo
la mesa llena de papeles que no entiendo
y parpadea la pantalla
y si no me meto tralla
un día de estos me van a encontrar tieso
con la mano en el ratón
y el cordón
rodeándome el cuello.
Si no dejo
que Johnson y sus cinco caballos
galopen por mi oficina,
me dediquen un solo de armónica,
me movilicen la fibra
voy a acabar por arrojarme al vacío
y eso que las ventanas de la oficina no se abren del todo.
¿Por qué?



El cielo nublado

Seis y media de la mañana y aunque aún no haya amanecido, se ve el cielo nublado. Y el asfalto húmedo. Camino como si me diera más pena que pereza. Advierto los huecos: espacios donde en otro tiempo, había gente. Ahora tienen rutinas desempleadas.  Sigue el quiosco iluminado. Se ve la plaza turbia. Las sombras se desperezan. La lluvia dibuja faralaes sobre los círculos de luz de las farolas. Y como no tengo ganas de trabajar, mi espíritu le infunde aún más pesadumbre a una mañana cualquiera en un día laborable vulgar cuando el trayecto urbano hasta mi plaza de garaje privado se convierte en una repentina oportunidad para brindar por mis miserias.  Y entonces, la música que suena, me pega un calambrazo:

Ese estribillo del comienzo, como si tuviera una soga al cuello, me lleva de un tirón quince años atrás, cuando sobrevivía con la urgencia y la desesperación propia de mi edad, ajeno al optimismo, presa de la rabia y la indignación, de esas energías adolescentes mal encauzadas. Me posa…

Al final, va a ser que sí, que también Morrissey estuvo en el concierto de Manolo Kabezabolo

Joder, que ayer parecía que estábamos hablando del 4 de Junio de 1976 en el Lesser Free Trade Hall de Manchester, cuando los Sex Pistols anunciaron que iban a pasar a la historia y resulta que sólo lo vieron 40 personas pero, con el tiempo, tanta gente juró haber estado allí que, en pretérito, había más gente viéndolos que en Copacabana con Rod Stewart.  A mí no me preguntes, porque mi madre aún no había dado a luz. Le faltaban quince días para descansar. Pero sí que estaba hace dieciséis años, cuando se celebraron por última vez las fiestas del que ahora es mi barrio, y antes no lo era, y en la plaza, que ahora ya no es la plaza pero antes lo era, tocó en directo Manolo Kabezabolo en pleno debate sobre el derecho de las gallinas a abortar.  Yo estaba allí. Y anoche parecía que había estado todo el mundo, por dios. Resulta que todo el mundo vio a Manolo pelearse con su guitarra; parece que, al final, va a ser que estuvo hasta Morrissey, codo con codo con Tony Wilson, viendo como Kabe…

¡Pero Bubu!

Iba a escribir esta entrada como dios manda, tirando de wikipedia y de youtube, poniéndome el disfraz, dejando de mascar chicle. Pero, en su lugar, he decidido hacerlo así:
Joder que me caía mal aquel tío. ¿Y entonces? ¿Qué hacía en su casa? ¡Son las seis de la madrugada! Tú te ves aquí, en casa de un extraño, buscando en todos los cajones de su cocina mientras él sigue hablándote a través de la puerta del baño. Debajo del fregadero encuentras una botella de lejía. Bébetela. Escuchas cómo tira de la cadena. Bébetela. Estás borracho y por eso eres capaz de pensar en beberte la lejía, mientras eres consciente del ruido de la cisterna y, al mismo tiempo, te poseen imágenes diabólicas de tu niñez. Aparece tu padre. ¡En tu cabeza! ¿Qué coño haces ahí! Ven. ¡Véte! Y todo se vuelve aún más loco por culpa de David Thomas y sus colegas. David Thomas y sus colegas.  Vuelve del baño y el tío que me caía mal se ríe cuando me ve con la botella de lejía en la mano.  Se pierde por la puerta.  Vuelve co…

Upcoming: Villa de Bilbao