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Mostrando entradas de septiembre, 2013

...y la música americana un fular

Este fin de semana visitó Bilbao Javier Escovedo para presentar su nuevo disco, City Lights, que acaba de publicar con Folc Records. Más cercano al power pop que al punk rock, el disco es recomendable, por lo poco que he podido escuchar en el bandcamp. Supongo que el concierto también lo era, pero servidor no pudo asistir por enfermedad.  Escovedo nació en una familia de emigrantes mexicanos en Texas. Una familia de músicos: Alejandro Escovedo, su hermano, alcanzó fama y gloria cuando abrazó los sonidos de raíces más rockeros y otro hermano, Mario Escovedo, se dedica a sonidos más contundentes con su grupo The Dragons. Y no son los únicos miembros de la familia que son músicos profesionales. Javier, el mediano, empezó con esto cuando en el 76, y viviendo en Chula Vista, en el área metropolitana de San Diego, se inventó un grupo de música punkrock junto con un compañero de clase, el hoy reconocido El Vez, Robert López. Sin embargo, el guitarrista que luego se haría famoso con el sobre…

Pániko a una resaca ridícula

Me había prometido que no iba a hacer crónica de este concierto por una sola razón: no destrozarlo.  También pensé hacer algo así como diferente, original, ridículo: inventarme algún personaje, hacer ventrilocuismo musical, yo qué sé. Qué sé yo. Incluso, empecé a escribir esto:
Listado abreviado de frases (algunas no se dijeron pero se pensaron) sucedidas durante el concierto de los Paniks el viernes 13 de Septiembre de 2013 (kapikua) en el Antzokia de Bilbao:
- "Son buenos de cojones" - "Cómo se le mueve el flequillo (tupé)" - "¿En qué está cantando?" - "Qué más da" - "El Zebu pone cara como si le costara terminar el sudoku" - "Contrabajo en contrapicado, tú" - "Patxi es bueno, eh" - "Son buenos de cojones" - "Me duelen los témpanos, perdón, tímpanos" - "Vámonos de piknik piknik timbá timbá" - "Mira a la japonesa grabando" - "¿Qué lleva en la cabeza?" - "¿Es el…

160 metros

He de confesar que he visto los dos primeros capítulos en el youtube y que no he participado en el micromecenazgo.  Ayer pensé, cuando llamaron a la puerta, que alguien había decidido, de una vez por todas, llamarme la atención. No es lugar, mi puesto de trabajo, digo, para comer mientras suenan, a todo trapo, Los Bonzos. Luego, resultó que quien llamaba a la puerta se había equivocado, pero, por si acaso, bajé el volumen.  Estaba viendo el primer capítulo de 160 metros. 160 metros: una historia de rock en Bizkaia nace de la fructífera colaboración entre el documentalista Joseba Gorordo y el periodista musical Álvaro Fierro. Ellos, junto con los productores Raúl López y Diego Urrichi, forman el equipo de trabajo de un proyecto que, como ellos mismos explican en la web oficial, busca registrar "la transformación urbana que tuvo lugar en los años 90 en ambos márgenes de la ría de Bilbao desde el punto de vista del rock."  Los 160 metros del título aluden a la distancia que se…

A despeñarse por la cuesta de Septiembre

¿Te deprime el mes de Septiembre? Todo "i"es y todo "e"es. No tiene por qué. Este mismo viernes, si te aburres es porque tú quieres. No te va a costar ni un pavo. Gratis, "doako" en euskera, te puedes montar una fiesta así, sin comerlo ni beberlo. Puedes beber, claro, y hasta comer, si quieres, metafórica y literalmente. Este próximo viernes por la noche, en el Kafe Antzokia de Bilbao, se presentan en directo los nuevos, relucientes y electrizantes Paniks. ¿No los conoces? Sí, sí que los conoces. Y si no los conoces, ya va siendo hora. Tienen aspecto de tíos muy serios que han metido los dedos en un enchufe y no quieren sacarlos. Y como de Bilbao a Japón no hay más que un cambio de acento, pues también tendrás la oportunidad de ver en directo a Theee Bat. Tres autóctonos nipones que atienden a los nombres de Mika Bat, Kub Sharp y Fool the Animal y que, según se lee en su partida de nacimiento, lo hicieron allá por 2006 con la intención de ser los más cha…

Página 244

He'd returned from Florida feeling equally averse to sex and to music. This sort of aversion was new to him, and he was rational enough to recognize that it had everything to do with his mental state and little or nothing to do with reality. Just as the fundamental sameness of female bodies in no way precluded unending variety, there was no rational reason to despair about the sameness of popular music's building blocks, the major and minor power chords, the 2/4 and the 4/4, the A-B-A-B-C. Every hour of the day, somewhere in greater New York, some energetic young person was working on a song that would sound, at least for a few listenings -- maybe for as many as twenty or thirty listenings -- as fresh as the morning of Creation.
Jonathan Franzen, Freedom (2010)
Había vuelto de Florida sintiéndose asqueado lo mismo con el sexo que con la música. Ese estado de repulsión era nuevo para él, pero aún podía pensar con la suficiente lucidez como para reconocer que tenía poco o nada que…