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Mostrando entradas de mayo, 2014

Furtwängler y los Porco

Creo que fue el viernes cuando le oí a alguien mencionar a Wilhelm Furtwängler. Lo que pueda decir sobre la música un director de orquesta alemán que murió en 1954 no parece lo más apropiado para abrir mi enésima crónica de un concierto de Porco Bravo, pero, en realidad, a mí me parece que no solo viene al caso si no que es un caso resuelto, y resuelto bien, como le gustaba a John "Hannibal" Smith que salieran sus planes. Furtwängler (pronúnciese como se pueda) dijo lo que sigue:
"Hay obras de arte que producen efecto porque quieren producirlo. Y las hay, a su vez, que lo producen por el simple hecho de existir. He aquí la causa de por qué el efecto en unas disminuye con el tiempo y en otras no."
Por el simple hecho de existir... Hay... canciones, música, bandas, me la suda, me da igual, que emocionan simplemente por existir. Si Porco Bravo no existieran, alguien debería inventárselos. Para suerte del respetable, Manu El Gallego se empeñó en que así fuera. 
Y se e…

Una de vaqueros madrileños

Ayer por la tarde, andaba yo leyendo, me encontré con esto:

Crónica anti-crónica de ficción no ficción: Pólvora mojada o esquivando trenes, acojonante

-- Cuelgo y vuelvo al grupo. La cafetería está repleta. Ruidos de vajilla, voces en armonía: se me revuelve el estómago. Vuelvo a disculparme. - ¿Algún problema? Me pregunta, en un aparte, mi compañero de despacho. - Tienes mala cara. Insiste cuando digo que no mientras sorbo el café frío. - Todo bien. Le contesto casi más con gestos que con palabras. Los demás siguen una conversación que yo abandoné. Y no quiero recuperarla. De vez en cuando afirmo, pero mi cabeza está en otro lugar, en una habitación muy fría y húmeda, a oscuras, con una cama en la que estoy tumbado, pero por más que tiro de la manta no consigo taparme. Hago un esfuerzo por regresar. Están hablando de Bob Dylan, del Bob Dylan del anuncio de la tele. También hablan de Iggy Pop. Digo que no con la cabeza. Mi compañero de despacho me mira preocupado. - Voy a echar un cigarro.

--
Oigo mi nombre cuando voy a abrir la puerta del garaje. Mi compañero de despacho baja corriendo la rampa. Abro la puerta y espero a que él …

El estampado de amebas vuelve a estar de moda

En algún momento, casi al principio, Steve Wynn comentó, con algo de sorna, pero sorna mansa, que eran una banda que cumplía los dos años con un disco que celebraba treinta.  Y es que todo lo que voy a explicar ahora es historia y la mayoría ya lo sabréis, pero yo lo repito porque soy así de listo y aburrido: El grupo de Los Ángeles The Dream Syndicate tuvo una vida estimada de unos ocho años. Más o menos, de 1981 a 1989. Formaban parte de aquel movimiento que dió en llamarse Paisley Underground y que reunía a bandas cercanas geográficamente y estilísticamente, como The Bangles, Green on Red, The Long Ryders, Opal, Rain Parade, The Three O'Clock o True West. Cuatro de ellos, Rain Parade, The Bangles, The Three O'Clock y los protagonistas de hoy, The Dream Syndicate, se reunieron el año pasado para realizar dos conciertos, en homenaje a aquellos tiempos, que tuvieron lugar en San Francisco, en el histórico The Fillmore, y en el Henry Fonda Theatre de Los Ángeles. Este reencue…

Conciertos venideros, algunos inminentes y otras frivolidades de relleno

Que día más soleado hoy, qué verdes, al fondo, los valles y sus praderas, qué cristalina el agua turbia de la ría, qué bonito el colorido de los trajes de verano y de las sandalias con flecos y hasta el de las camisas de ejecutivos que las hay de todos los colores, desde el salmón noche hasta el verde caipiriña. Qué bonita la ciudad con su tráfico colorido, sus escaparates brillantes, sus ciudadanos atascados en las terrazas tapizadas. Todo tan bucólico, tan extrañamente pausado, radiante y modélico. Llego yo. Aparco en la última planta del aparcamiento del Mercado, en un estrecho hueco que me dejaron entre un Porsche Cayenne y un Audi lo que sea. Obsceno. No te preocupes, tío, le susurro a mi Opel Astra descolorido. Tú tienes más personalidad. Se enciende el piloto rojo, pero me vuelvo desde la puerta por si me dejé las luces puestas. No. Qué calor. Sin afeitar. Salgo a la calle como si en lugar de encontrarme el apocalipsis me encontrara el génesis, un paraíso terrenal que ya he de…