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Mostrando entradas de enero, 2014

Sí, Seeger

Que vivimos no ya en un mundo globalizado, si no en un mundo complicado, conectado, integrado y enlazado es algo tan obvio como que nacemos, vivimos, nos morimos, y, con el paso del tiempo, se van olvidando de nosotros. No sé si todo el mundo olvidará pronto a Pete Seeger pero, para empezar, su muerte ocupó todas las portadas de los periódicos (o casi todas) y salió en los noticieros (me encanta esta palabra) de todos (o casi todos) los canales de televisión del mundo complicado, conectado, integrado y enlazado. Tan complicado, conectado, integrado y enlazado que tuve yo que conducir más rápido de lo debido bajo la lluvia para llegar cuando el partido ya había comenzado y me perdí la ocasión de Diego Costa y la parada de Iago Herrerín cuando aún no había pasado un minuto de partido. Había quedado con los amigos para ver un partido de esos que, en el fuero interno, sabes que no te apetece ver, pero todos nos dejamos confundir por la opacidad de nuestros instintos más tozudos, así que…

De la mermelada a la macedonia

Cómo llegué a Pearl Jam es aún un misterio. La música, o la música que me gusta ahora, no me llegó por herencia familiar. He heredado música de mis padres, claro, como todo el mundo, pero no se parece en nada a lo que escucho ahora. Tampoco tuve nada parecido a un mentor, un hermano mayor, algún adulto al que adorar y que supiera dirigirme el gusto con sumo cuidado. Nada de eso. Fui de aquí para allá, con una querencia evidente, pero un poco en zig zag.    En la cuadrilla que tenía cuando iba al instituto, la música era poco más que el ruido de fondo que te obligaba a gritar más alto cuando intentabas entrarle a una tía en el pub. Como en todos (o casi todos) los grupos de amigos que nacen en la adolescencia, a cierta altura, hubo una mitosis, se fraccionó el grupo. Y fue por razones tan trascendentales y justificadas como los hábitos de ocio, el consumo de estupefacientes, las estrategias de apareamiento y, por supuesto, la música. Mientras a unos les importaba un comino, a otros…

Y mientras conduzco...

... pienso: no me jodas, flequillos rebeldes, gafas de past-punk, 501 raídos, esto lo pilla un productor de los de ahora, le pule el sonido, modifica las voces, lo pone en órbita, y este tema la peta en los bares más modernoalternativos de la capital, ¿que no?



... y después, sigo conduciendo.

Sin más.

Aunque, luego, vuelvo a la autovía, las rectas me desvían, y acabo cayendo en otra tentación de esas que, si no matan, es porque engordan. Tiene su aquel la cosa, ¿que no?



Pues no.

Sin más.

Yo sigo conduciendo.

FIASCO FICCIÓN! La misma canción por Cristóbal Villestío

The Kinks o adivina "kin" vuelve en 2014.

La noticia aparecía hoy en un periódico generalista. Solo he leído el titular, y la breve línea que le acompañaba: "Los Kinks, el primer retorno de 2014: crecen los rumores de que los tres supervivientes de la legendaria banda británica de los hermanos Davies volverán a los escenarios para celebrar su 50 aniversario" (El Correo, 11 de Enero de 2014).  Lo del cincuenta aniversario parece que le da veracidad a los rumores, ¿verdad? Porque, todo lo que hay por ahora son rumores, los mismos rumores que, periódicamente, se repiten cada año. Rumores que apuntan a que tocarán en Glastonbury en 2014, que saldrán de gira a nivel mundial o que, como recogía Susan Gardner en mediamass.com ya han estado trabajando juntos en el estudio y han grabado ocho temas. Pero son rumores. Ya el 4 de Octubre de 2013 en The Guardian, Sean Michaels escribía un artículo que encabezaba el siguiente titular: "Kinks in talks to reunite for 2014". Algo así como: los Kinks en conversaciones par…