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Mostrando entradas de abril, 2012

El autobús rojo

En cuanto el autobús ha enfilado la autopista y se han encendido las luces del pasillo, he cerrado los ojos y me he puesto a escuchar música. Ella ya lo había hecho en cuanto arrancó. He elegido a La Habitación Roja. Porque sí. Fue grupo de cabecera cuando aún quedaba algo de adolescencia y el pelo no se había caído del todo. En un año, les vimos tres o cuatro veces. Incluso, en un festival veraniego donde se reúnen todos los modelos de hacheyeme para lucir en vivo y en directo el colorido catálogo de la empresa, mi amigo y yo hicimos el ridículo vistiéndonos los dos igual. Zapatillas baratas de color rojo con calcetines blancos cortos, pantalón de excursión al coronel Tapioca, y la misma camiseta del grupo, mucho más ceñida la mía. Ella nos sacó una foto. Quizás para que no lo olvidemos y no volvamos a hacerlo. Me temo que los valencianos fueron perdiendo ascedente en nuestros gustos, aunque eso a ellos se la traiga al pairo. Yo cogí su trabajo con Steve Albini con muchas ganas, …

Las chicas del Brasil

Te lo digo: que no conozco nada de música brasileña. Descubrí a Os Mutantes tan tarde como tardaron The Bees en hacer aquella versión de "A Minha Menina" de la que luego colgaré la original. Me hablas de Jobim, de Caetano Veloso y quizás si me salen en el rosco de pasapalabra lo acierto, pero no me pidas que los cante en el karaoke. En realidad, harías bien en no hacerme cantar nada, pero bueno. Eso sí, por las mañanas, mientras comuto al trabajo, como me dijo el otro día un chicano, voy escuchando la radio y parece que Ángel Carmona sí que entiende de música brasileña. Al menos, la escucha. Y me chiva lo que yo puedo escuchar.  Esta semana, gracias al presentador de Hoy Empieza Todo, he descubirto dos canciones que me alegraron el viaje camino del curro, en una madrugada lluviosa que no prometía nada. Una de las dos canciones, además, se propone alegrarte el día, y bien que lo consigue, por lo menos, a mí me lo transmite, aunque el ritmo brasileiro sea a mis caderas como e…

Dos horas a solas con Paul Weller

Yo de mod tengo lo que mi abuelo tenía de rumbero. Digo yo que nos hacemos a la idea de lo que quiero decir: nada. Bueno, una vez entré en una tienda mod de Carnaby Street. Y tenía (tengo) una camiseta muy chula de Cooper que Vicente Muñoz Álvarez reconoció un día en Deusto y me sirvió para entablar conversación. ¿Más? Bueno, tengo amistad con algunos miembros de The Brand New Sinclairs. Si todo eso sirve para sacarse el carné, vale.
A Paul Weller lo vi el año pasado en directo.
Bien, sin más.
Sus discos, y ya van un carro porque el tío tiene currículo como para presentarse a oposiciones, me han pasado desapercibidos en su mayor parte. Desapercibidos en el buen sentido, si es que eso éste es un buen sentido: los escucho, los disfruto, los degluto, los olvido. Qué le voy a hacer. A Catch-Flame! quizás le dediqué un poco más de tiempo y, hace poco, aún tuve la decencia de volverme a cargar en el ipod canciones como "Peacock Suit". A su disco de 2008, ni le llegué a conocer. Me…