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Mostrando entradas de junio, 2018

Rock and Roll

Antes de escribir, he ido y he leído lo que escribí de ellos aquí mismo hace como un año, fue en mayo, del pasado. Leerse a uno mismo, a veces, es como escucharte en una grabación, que tu voz suena ridícula, más aguda, y ya sabes que tiene una explicación científica, o física, lo que sea. Pues leer, igual. Suena fatal. 
Así que he prometido que esta vez no iba a hacer chorradas como usar el francés, hablar de mi cadera o jugar a ser ingenioso con los dobles sentidos. Voy a ser un profesional de tomo y lomo. Sobre todo, de lomo, embuchado. Ya lo he vuelto a hacer. Ya no más. 
Otra cosa que me sorprendió, ya incluso desde el propio concierto, antes de venir aquí y deglutirlo, fue que hay canciones de estos tíos que han pasado a formar parte de ese tejido íntimo que usamos incluso para reforzar amistades. Bustinza y un servidor nos pegábamos con el codo cuando sonaba "Cadaveritos" o decíamos que sí con la cabeza con "Je Suis Athée", porque lo compartimos, porque estu…

Mezclar es bueno, digo

Se iban de gira por Europa y se les jodió el motor. Así que acabaron, un miércoles cualquiera, en Barakaldo, en el bar Panorama, celebrando el cumpleaños de Xandra de la Vega, cantante de los Mud Candies. Los otros en cuestión eran los Moonshine Wagon. ¿Quién es quién? No se sabe. Creo que el secreto estaba en las entradas y salidas de la voz femenina y de Goiatz Dutto, cargando con su violín, pero daba un poco igual. Mezclaron repertorio de las dos bandas, se subieron a las bancadas, se bajaron de ellas, cantaron a capella, tocaron con una guitarra prestada, invitaron a los prestamistas, brindaron y qué sé yo qué más. Todo acabó como la aurora del rosario que ya no me entero del orden en las locuciones y en modo vamos a celebrar la vida y que le jodan a las putadas que nos hacen. Por ejemplo, tuvieron problemas técnicos mientras tocaban "My Liver Is Trying to Survive", pues sobrevivieron, el hígado y el espectáculo, porque Dutto se arrancó sin micrófono para cantar a pulmó…

Selfie

Esto no es una crónica, no. Ni por el forro. A poco más y no lo escribo. Sea lo que sea lo que he acabado por escribir. Había desistido. Hasta esta misma mañana. Estaba buscándolo y lo encontré, por fin. A veces, es lo único que necesitas: una palabra, una imagen, una frase, una soberana chorrada que te de pie y te desbloquee y así después todo pueda digamos que fluir ligero y ágilmente. Esta mañana, por fin. Conducía por la AP-68, siguiendo el ritual de la rutina con disciplina y aburrimiento, pero he decidido parar en la cafetería del área de descanso. Eran las siete y media de la mañana, más o menos. Venía escuchando la radio y estaban hablando de todo un poco y de lo mismo de siempre en general. Me estaba quedando dormido al volante, no te lo voy a negar. Así que he parado en el área de descanso.
En la cafetería, cuatro, cinco hombres miraban con desgana hacia el televisor, donde se repetían goles de jugadores con camisetas multicolores. Todos miraban la pantalla como atravesándo…

Fiummmmmmmmmm.............

Son dos. De Balmaseda. Lo dijo el cantante. También dijo: "... y se supone que hacemos hardcore punk". Lo podemos confirmar. Empezaron a tocar a las 9:09 y terminaron a las 9:37. No, no lo apunté. Fue casualidad. En ese intervalo, tocaron como dos docenas de piezas o más, salíamos casi a dos por cabeza en el público. Y todas fueron del mismo pelaje: directas al gollete. Crudas que salpican sangre, sin estribillos ni estrofas casi, la garganta violentada, la guitarra apresurada, bombo caja bombo caja. La caja torácica exprimida.
Antes de empezar, probaron así (he chiscado los dedos). "¿Y las voces?" Nadie le hacía caso al pobre Patxi, que andaba embargado por la música de los Teenage Fanclub. Y los GospelbeacH antes. Se sacaron un setlist que parecía una manta y lo pegaron a la barra. Ala, ya está, a charlar e hidratarse hasta que empiece la cosa. Media hora después, Brutus, inspirado, les pedía otra; "¡tocad una vuestra!", la sorna por delante. Salieron …

Fiasco Review!: The Daltonics de The Daltonics

Me llegaron noticias de estos tíos hace tiempo ya, pero, últimamente, siempre pasa lo mismo: llegan, pero yo no. Voy a ser sincero, que es algo de lo que peco a menudo y a más de uno le cansa: cuando me llegaron aquellas primeras noticias, jugué a las primeras impresiones y las expectativas fáciles. No sé por qué, no me obligues a psicoanalizarme, pero The Daltonics, el nombre de la banda, me hizo pensar en algo serio, un ejercicio de estilo, el enésimo cruce entre los Sonics y lo que fuera. Nunca pillo los chistes a la primera, se ve. En cualquier caso, la realidad ha demostrado, una vez más, que juzgar a la ligera siempre lleva a error. 
Si sigo por ahí, por lo del nombre de la banda, la imaginación, que aún la tengo en garantía, me llevaría a relacionar la terminación de la palabra con esa bebida mágica que mezcla ginebra y tónica. Y es que la música de esta banda tiene esa alegría del ácido carbónico y la quinina que te cosquillea en el tabique si el buche se te va por otro lado. N…