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Mostrando entradas de noviembre, 2014

Porque es la 1:34 y está sonando Joe Cocker

Hoy, en pocos kilómetros a la redonda, podías ver en directo, incluso, algunos de ellos tocaban juntos en el mismo concierto, a los siguientes grupos y a otros que no menciono más que a escondidas en los puntos suspensivos del final: The Intelligence, Munlet, Las Sexpeares, Toni Metralla y los Antibalas, Penadas por la Ley, La Hora del Primate, Islas Marshall, John Garcia, Dr. Maha's Miracle Tonic, Educados en el Izar & Star, Willis Drummond, Kashbad, Me & The Bees, Wilhelm and the Dancing Animals, Anette Olzon... De todos ellos, yo no he visto a ninguno. Pero, en lugar de quedarme postrado en la huella que ha labrado mi trasero en el sillón de casa, o perder el tiempo acodándome en el mostrador de una tasca para ver, de fondo, como resuelven el rosco mietras yo como maní gratis, me he puesto calzado y me he bajado al Tubo a ver a Baketazo. La crónica, en realidad, te la puedo resumir en un párrafo que para eso estoy cansado y ansioso por pillar el sobre y pegarme el sel…

Estómago rebelde

Hoy he hecho algo que quizás no debía hacer pero que necesitaba hacerlo. Ha llegado la hora de comer y en lugar de hacerlo en diez minutos, me he tomado cuarenta para masticar y hacer la digestión. Así que, en lugar de encender la televisión y que la providencia elija un canal, he decidido poner una película y tenerla ahí de fondo, de compañía y banda sonora.
Como ya la había visto antes y pensaba que podría seguirla así como de soslayo, sin prestarla mucha atención, he decidido ver la que en castellano tradujeron como Corazón Rebelde. Una película basada en el libro de Thomas Cobb quien, al parecer, se fijó en las figuras de Hank Thompson y Ramblin' Jack Elliott para configurar el personaje principal de su novela y, por ende, de la película en cuestión, Bad Blake, al que da vida Jeff Bridges y por cuya actuación ganó la estatuilla de oro en los Premios de la academia de 2009. El Óscar, vamos, dejémonos de chorradas.
No voy a deciros mucho del argumento por si luego queréis ir, v…

Verborrea trágica

Es fácil soportarlo. Duele, pero puede que incluso un dolor de muelas duela más. Levantarte toda tu miserable vida a las cinco de la mañana para trabajar en el andamio y dedicar el resto del día a quitarle el adjetivo miserable al sustantivo vida, eso sí duele. Tiene que doler por más que lo mengüe el empeño. Por eso digo que es fácil soportarlo.  Duele, pero se sobrelleva. Los conciertos van pasando y ya ni me asomo por el Tubo. Los Calavera andaban ayer rompiéndole el tímpano a la peña y yo agotado, acogotado en la esquina de una tasca, mirando la pantalla de un televisor y viendo correr a gente que solo me recordaban las corrientes oceánicas que andan templando las mareas de mi atormentada cabeza... viva el romanticismo más lacerante y complaciente. Lerele. También tocaba Bakelite en el Bilboloop y a mí me hacían glub los tragos de cerveza. De vez en cuando, abro la lista de conciertos de Bilbobolos y me flagelo con un gusto tan sadomaso que me doy asco.  Se sobrelleva, aunque duela.…

BIME, vidi, vinci

No es la resaca ni el cansancio ni las ganas de marcharme a otro lado y dedicarme a otra cosa. Tampoco es exactamente eso que otros ya llamaron algo así como el pánico a la hoja en blanco. No, no es nada de eso, pero no deja de ser algo extraño. El caso es que no me apetecía escribir sobre el segundo día de conciertos en el BIME y solo plantearme el reto como una responsabilidad me sonaba estúpido y un tanto ridículo, la verdad.  Creo que llevo como cinco o seis años escribiendo este blog y he pasado de que no me leyera nadie, a que me leyera una y de ahí a que me lean unos pocos. A veces, son algunos más, pero es solo casualidad o curiosidad. Y es muy de vez en cuando. He recibido algunos halagos que no te voy a negar que me han gustado tanto como que le rasquen los flancos a un chucho. También he recibido críticas y he vivido experiencias desagradables. Nunca me he acreditado en un concierto, ni pienso hacerlo. No soy periodista, ni musicólogo, ni escritor, ni sociólogo. No soy pro…

BIMElómano

Tiene que haber un montón de ellos aún ahí dentro. Melómanos, digo. Seguro. Otros ya se habrán ido. Y también es cierto que muchos de los que aún están o estuvieron en el primer día del BIME 2014 tienen de melómanos lo mismo que yo tengo de pirómano. El sufijo de la palabra, eso es: una, en la izquierda y otra, en la derecha.  El BIME ha crecido. Ha dado un estirón como para pasar directamente de Charanga a Zara para comprarte una camisa de manga larga. El año pasado se veía más hormigón que pies (este año también, cierto, el recinto sigue siendo inabarcable) y la gente con la que te cruzabas iban todos acreditados y te remitían a las eternas preguntas como "este tío trabaja en...", "esta tía toca en...", este tí@ escribe en..." Ahora, ya no. Ahora te encuentras a peña que usa los tubos luminosos de publicidad como luchacos, a jovenzuelas que gritan al unísono que Molko les mola, a dipsómanos que confunden a Neil Hannon con Cristiano Ronaldo, a otro que le da…