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Mostrando entradas de septiembre, 2014

FIASCO PRESS!: Toni Monserrat

El barrio, el rock y otro montón de bobadas

Vivir en un barrio es tan cojonudo y tan dramático como vivir, a secas. Digo yo que da un poco igual si vives en la urbe o en la arcadia, en una isla desierta o en el cruce de Shibuya, todo tiene su lado bueno y su lado malo, como la vida misma.  Digresión: ¿crees que Aleksandr Solschenizyn estaría de acuerdo cuando le invitaron a vivir en un gulag? Por supuesto, exagero, como siempre, pero yo que viví durante años en una calle transitada, en el medio de una ciudad congestionada por el polvo de la siderurgia, sin pertenecer a ningún barrio, agradezco, lo mismo que a veces padezco, vivir en un barrio donde el panadero te saluda, la gente te reconoce y si te pierdes, acabas por convencerte de que estás tonto.  El barrio está en fiestas.  De esas fiestas que durante tiempo añoramos, de las que recordamos de cuando éramos ñajos, de las de bajadas de goitiberas, pañuelos coloridos, plazoletas repletas, chicharrillo, concursos de caldereta y todo gracias a la buena voluntad de los vecinos.…

Lera

Antes, en este blog, que no es gran cosa, hemos hablado de cómo la música participa de nuestra identidad. De la más personal e íntima, de la que elegimos nosotros, por voluntad, con ingenio, sin pensar en Freud, y de la más comunal, pública, social, la que recibimos porque vivimos donde vivimos, porque estamos con quien estamos, porque fuimos cuando fuimos.  Si conseguimos mirar nuestras propias vidas con esa perspectiva, entonces entendemos que hay gente que nunca conoceremos pero que, queriéndolo o sin quererlo, juega un papel fundamental para entender quiénes somos y por qué somos lo que somos.  Es la música, es el vino, es el cine y los libros. Es la montaña, es la familia, las chicas que no nos quisieron y el mismo agujero negro que guardamos con mimo en medio de nuestras entrañas. Son los guitarristas que tocaban las canciones que nosotros cantábamos a grito pelado. Es Juan Carlos Lera, para muchos de nosotros, sin que lo supiéramos y sin que él lo supiera.  Descanse en paz y …

El cronista más pelota del mundo

Si Seth Gordon dice que es el cantante más pelota del mundo, yo me apunto. Si se confunde con el género y los plurales, qué demonios importa. Es power-pop, estribillos, coros, punteos con la guitarra apuntando al cielo, batería primitiva y chistes malos. Que si me recuerdan a Matthew Sweet, que si me recuerdan a Fountains of Wayne, The Posies, Jimmy Eat World, qué más da, qué cojones importa si la cerveza no falta, la guitarra no para y el mundo ruge encogido en una pequeña sala empapelada con los libros de Ursula K. Le Guin. A mí plin, no duermo en pikolín, pero me la refanfinfla todo lo demás, que no rima, pero qué iba a hacer, ¿usar la palabra listín? En fin. El Hika Ateneo no se quedó ayer pequeño, la verdad, pero, como para hacer una "v" entre Gran Vía y Diagonal no se ponen de acuerdo en contar cabezas, tampoco lo vamos a hacer aquí, y digamos que había entre 50 y 5000 aficionados y aficionadas a los guitarrazos y guitarrazas. Los norteamericanos The Mockers llevan to…