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Mostrando entradas de junio, 2013

Diario burgués de un festival veraniego. Capítulo Tres: por dos, seis.

Los Zigarros. Sonaban contundentes cuando llegamos. Ya estaban rodados y, al poco, terminaron. Los hermanos Tormo no son unos principiantes. Se conocen todos los trucos y saben cómo sacarse riffs de la chistera. Versionear a Siniestro Total, una declaración de intenciones. JJ Grey & Mofro. Tampoco empezó Grey a tocar la guitarra ayer. Ni los músicos que le acompañaban. Un hammond siempre funciona. Vientos, solos de saxofón, slide, batería sin toms pero con son. El tío que estaba al lado mío, y sabe de lo que habla, lo anticipó: esto pinta bolazo. Otro que estaba detrás, y al que no conocía, aunque quizás también entienda de esto, se hizo el gracioso: otro blanco que quiere ser negro. No sé qué quiere ser Grey, si tiene anatomía o sombras, pero a mí me convenció. Me convencieron los músicos que le rodeaban. De hecho, hubiera preferido más Mofro y menos Grey, pero eso es ya solo una cuestión personal. Uncle Acid & The Deadbeats. Si la música espesara, la de estos tíos sería só…

Diario burgués de un festival veraniego. Capítulo dos: Esto es lo que quería contar Cameron Crowe

12:26 am. Oigo el... cómo se llama eso, secador. ¿Secador? Secador, sí. 12:27, secador.
17:29 pm.  Están dando en la tele la peli esa de Sandra Bullock y el tío que juega al fútbol americano.
No sé por dónde seguir. Ayer, sí, ayer. Buff, muchas cosas. Muchas conversaciones, mucha cerveza, mucha música. Mucho calor. Muchas colas. Mucho rock and roll.
Sex Museum: Grandes. Nunca recibirán suficiente reconocimiento un grupo que lleva 30 años tocando y hacen mejor música que 30.000 grupos que se han hecho famosos desde 1985. Grandes. Y grandes no solo por la música, por mezclar a Deep Purple con Beastie Boys, por el fuzz y la distorsión, y por lo que sea. Grandes porque dieron el mejor parlamento comprometido que yo he visto en un escenario grande de un festival. Música en los bares, claro que sí.
Después llegaron The Sword, demasiado metal para mí, luego M-Clan, demasiado rock clásico para mí, Alberta Cross después, demasiada cola para comprar un puto bocadillo de lomo.  Lo sé. No he sid…

Diario burgués de un festival veraniego. Capítulo uno: Hotel Corgan.

Empiezo con cuatro advertencias.  Uno: que sea un diario no quiere decir que esto vaya a estar organizado. No voy a ir día por día, o quizás sí, quién sabe.  Dos: que sea burgués quiere decir que yo me siento un poco burgués. Burgués King. Como el tamaño de la cama de matrimonio de mi habitación en un hotel céntrico de una ciudad norteña. Desde aquel primer festival metido en una tienda de campaña donde la lona creaba un ambiente de intimidad parecido al de un baño turco hasta esta habitación con aire acondicionado, se ha producido un largo proceso de aburguesamiento del que no estoy orgulloso pero tampoco es que me produzca hemorragias internas.  Tres: el festival veraniego es el Azkena de Vitoria-Gasteiz en su edición de 2013, por eso la foto del principio. Cuarto (y último): quien sepa de que va este blog, ya sabe qué puede esperarse. Quien no lo sepa, que se detenga aquí mismo y desista de seguir leyendo. En este mismo hotel, y permítaseme jugar al concurso de las apariencias, y…

El pánico de estar como un chivo

Para qué escribir entradas que nunca dirán nada

Buenas noticias para los amantes del rock, digo yo, porque Gareth Liddiard y los suyos acaban de publicar I See Seaweed. Y si no acaban de hacerlo, yo me acabo de enterar. En algún sitio por ahí, al fondo, debe de haber otra entrada que escribí en este blog hablando de The Drones. Parece que se ha perdido en la bruma, o entre la espesura, porque no la encuentro, pero creo que antes ya mencioné aquí al grupo de Perth. Si es que existe, esa antigua entrada, quiero decir, tenía que hablar de "Shark Fin Blues", canción que abría el segundo disco de The Drones, el de título más largo (Wait Long by the River and the Bodies of Your Enemies Will Float by) y con la que yo les conocí, para bien o para mal. Con el resto del disco, con The Miller's Daughter, el siguiente álbum que grabaron, o con Gala Mill, un año más tarde, hasta con Havilah, que grabaron hace cinco años, tuve que hacer más esfuerzo, porque The Drones no te atusan el pelo, no te acarician la mejilla, no te…

9:21 am

Uno. Solo un tímido pájaro canta ahí fuera. Te pasas la vida leyendo la NME, la Spin, la Rockdelux... aprendiéndote el nombre de cientos de grupos de ingleses y americanos bisoños que empiezan por The, no entiendes lo que dicen, no sabes por qué tocan, no puedes imitar sus molones peinados... y, al final, los que te ponen el pelo como escarpias, los que te elefantizan las pelotas, los que convierten una hora de tu vida en una bacanal de sortilegios musicales que te ayudan a olvidar qué puta la vida es y te recuerdan qué maravillosa sigue siendo, son tres tíos de barrio y de Barakaldo y un pulpo de Busturia. Manda güevos.  9:29 am. No debería estar escribiendo esto ahora. Aún estoy de resaca, probablemente, pero no puedo evitarlo. No llueve, pero como si lo hiciera. Como cuando John Cusack espera un autobús que no llegará en un banco hundido en el barro. Los Porco Bravo. Vaya pedazo de concierto ayer. Surfeando sobre el público, haciendo música que supera las bengalas y los artilugios…