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Mostrando entradas de octubre, 2015

... not even close

"It wasn't the best I ever had / not even close", así termina "Reno" de Bruce Springsteen, después de cuatro minutos de inquietante sobriedad en los que el de New Jersey habla de una prostituta que, probablemente, conoció en Reno, Nevada. Reno, Nevada. Bill Harrah abrió el Harrah's Hotel and Casino en Reno hace ya mucho tiempo. Aún se habla de cómo se relacionaba con sus empleados y clientes, y de cómo Harrah fue el primer inversor en el mundo de las ruletas que se decidió a contratar croupiers femeninas y a pasarse por el forro la segregación racial. En Reno, también hay un museo del automóvil. Entras por la puerta y te encuentras con un Corvette y con el Delorean. Me contaban que todos esos coches no eran más que la mitad de la colección que poseía el propio Harrah. Algo se cuenta de un incidente de tráfico cuando era niño y cómo así nació una leyenda más para alimentar el ideal americano al que muchos aún se agarran con desesperación: el self-made man, …

Undostres!!!

Una cosa: no tengo ni puta idea de cómo empezar. De cómo terminar, tampoco, pero eso es lo de menos. Empiezas y ya acabarás, pero si no sabes cómo empezar... empezar por decir que no sabes cómo empezar no es la mejor solución.  Dos cosas: me da igual y, además, la gente que lee esto ya está acostumbrada.  Tres tíos: uno que toca la batería, otro que toca el bajo, y el tercero a la guitarra, que también canta. 
Un, dos, tres, ¡fuego!
Los Quadrophenicos (con o sin acento, no lo sé) de Arrasate, o Mondra, versionearon "Sonidos de guerra" de Eskorbuto, y antes lo hicieron con "Venid a las cloacas" de la Banda Trapera del Río, dejando testimonio de su formación y equipaje. El cantante vestía camiseta de The Sonics (¡digresión!, que decía el propio Holden Caulfield: el otro día escuché su último álbum y no me quedaron ganas de escuchar otra cosa en todo el día), en el bombo ponía Los Cretinos y en el pozo sin fondo de internet les ves categorizados con etiquetas como garaje…

El poder de la música

He bajado a la misma cafetería a la que suelo bajar los sábados por la mañana, aquellos sábados en los que encuentro una hora para dedicarla a esto: sentarte junto a la ventana, sacar el ordenador, beber café mientras los paisanos hablan de fútbol, del gobierno o de un ayuntamiento que, precisamente, se ve desde donde estoy sentado.  Abro el correo y veo que me han escrito desde Power Records. Es un email colectivo, con un archivo adjunto, que me pongo a leer antes de hacer caso al resto de los mensajes de trabajo. La tienda de discos bilbaína celebra su veinticinco aniversario e invitan a todos los que alguna vez han sido clientes de la tienda (es mi caso) a celebrarlo con ellos. De poco homenaje servirá hacerse eco en este blog descafeinado y fláccido, pero era obligado hacerlo. 
Yo abandoné el vinilo igual que abandoné el fútbol de segunda b. Lo hice cuando la mayoría de edad me permitía empezar a descubrir la profundidad de la noche. Siempre fui un chaval que sacaba buenas notas …