Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2012

FIN (O como pasarte veinte minutos pensando un posible título para esta entrada y acabar desesperado para titular FIN, que son las siglas que responden a la expresión: Fui Idiota desde que Nací)

Dejando a un lado que se me ha gripado el cerebro después de lo del título, todo lo demás, bien. Se acabó la música y, por ende, las fiestas de Bilbao. Yo ya no vuelvo hasta que no haya pasado un año. Y con los dos de ayer fueron cuatro los grupos que vimos en directo tras pagar el módico precio de 20 euracos (a diez por día de función, a cinco por grupo) en las sesiones programadas por los promotores del Kafé Antzokia durante las fiestas de Marilynjaia. Primero fue Hola a Todo el Mundo que, siguiendo con el reparto de dinero, me salieron a 1'25 euros por barba, y vaya barbas. Después, salió Bigott, que no sé si reparte a partes iguales o se queda él con mis cinco euros. Eso fue el primer día. En el segundo, el de ayer, primero aparecieron Belako que, con el buen rollo que se llevan entre ellos, seguro que se gastan los cinco euros a escote y, después, El Columpio Asesino que, encima, tendrán que repartir lo que les toca de mi dinero con Deu Txakartegi, de We Are Standard, que se…

El Pirata Drummond

Jornada completa de fiestas sin salir del barco pirata. Piratas no había muchos, punkies bastantes, ¿de dónde salen? Supongo que la pregunta me la podría hacer más bien a mí mismo. Pero yo sé que salir salí ya enfilado porque llevaba tiempo merodeando por la esquina donde sabía que acabaría por cruzarme con Willis Drummond.  Qué ganas. Fíjate que a eso de las diez, y aún por el barrio, ya iba yo como sabiendo que ayer se me estaban dilatando demasiado los vasos sanguíneos, pero, en lugar de amodorrarme o retirarme o dejarme llevar, opté por reposarme y seguir hacia adelante, coger el metro y ponerle buena cara a todo porque tenía enormes las ganas de ver en directo a los de Baiona. Pero antes de que salieran al escenario, lo hicieron Penadas por la Ley, a eso de las once y media de la noche y con relativa expectación. Reconozco que a mí su nombre solo me sonaba a una vieja canción de los madrileños Boikot, pero no son nuevas en esto. Al estilo Cápsula, por lo de unir dos continentes…

Freedom from Freedom

Siempre que vamos, llegamos con el tiempo justo, y siempre nos pasa lo mismo cuando torcemos en la calle Bailén, para coger la Naja y hacer como que no queremos. Si el día es soleado, y un ligero viento mueve los árboles, la ría encajada entre Marzana y la Ribera se ve como en una postal, como si acabaras de dejar las maletas en el hotel y empezaras a callejear por una reservada ciudad de magros misterios. Eso me ha quedado demasiado poético, pero es que aún no he empezado a beber. Se ve que se está convirtiendo en tradición: dar el txupinazo de fiestas en Bilborock. Este año fuimos solos y fue más fácil refrescarse, gracias a ese coche aparcado ahí en el medio; por fin, te olvidas de la máquina de cerveza. Llegamos cuando B-Flat ya habían empezado y parecía que el local estaba lleno porque la oscuridad, de espaldas, parece robusta y amplia. Pero había hueco delantero que luego aprovechamos para el segundo concierto. Desde atrás, daba la sensación de que el estereotipo de asistente …

El calendario del bombero con lorzas

Creo que el año pasado por estas fechas, pero ya consumidas, hice recuento de los conciertos veraniegos que nos habíamos comido y nos daba para dos atracones. Hace un par de días que regresamos de vacaciones con el concierto de Xoel López y Turbolaser como único bagaje. La verdad es que estas dos semanas han ido destinadas a otros menesteres, aunque la música ha dado para aliviar el trasiego de kilómetros y me quedo con la imagen de un niño sentado sobre mi regazo moviendo los brazos al son de Fucked Up. Menos mal que su madre no sabe inglés. El caso es que este verano desprende los mismos influjos que el pasado. Enmascarados dentro del programa oficial y de otros alternativos de las fiestas de Bilbao, muchos conciertos invitan a pensar que la segunda quincena del mes será un parchís donde las ocas dejarán su lugar a los conciertos. Hoy me he pasado por la página de Bilbao Rock City para ver qué sé cocía, y me he encontrado con este guiso. Así, a primera vista, sin ser muy meticulos…

Nominada al Globo (Vaya Globo Tío!) a la Mejor Canción Original

Entre que dejaba de llover y salía el sol, he estado esperando mientras repasaba listas de lo mejor de o lo peor de o lo más chungo de. También he visto un vídeo de un atropello en Azerbayán y he leído que Fernando Llorente tiene una oferta del Club Spórting Cristal limeño que está considerando. Así que, desesperado ante lo que tardaba en aclararse el día, me he puesto a nominar a peña al Globo (Vaya Globo Tío!).  Para fans (que haberlos haylos y haylos a pares) y meigas varias. Un candidato cachondo:

O Groove

Dicen que el Atlántico separa tres continentes, cuando, en realidad, los comunica. Creo que no ha sido una casualidad. Ha sido una coincidencia trascendental, una suerte de conjunción enigmática: la primera vez que chapoteo en el Atlántico, Xoel López toca en directo en Cambados, para presentar su nuevo disco, "Atlántico". Dicen que la música une continentes, cuando, en realidad, lo hace.  Llegamos a O Grove después de bajar hasta Burgos, buscar Astorga, seguir dirección A Coruña y terminar cansados de pagar peajes. Mientras tanto, fuimos escuchando música. En cada curva, en cada recta, en cada rotonda, siempre escuchando música. Así entramos en la Ruta Castelao, así aparcamos, así nos registramos en el hotel. Cuando no funcionaba el equipo, era porque las canciones aún resonaban en nuestra cabeza.  El sábado, nos enteramos, la gente celebra las virtudes del albariño en Cambados. Unos días antes había pasado por allí Julio Iglesias, y Soraya, y Manolo Escobar. Mientras tant…

De bandas sonoras veraniegas

Estoy pensando en ponerle música a esta película. Te explico la escena. Ella se moja los pies en la piscina. Lleva gafas de sol y escucha música para ella sola. Al fondo, tres peldaños más arriba, una familia disfruta de sus vacaciones. La madre duerme, tapada con una toalla fucsia. Las tres niñas han terminado sus deberes y han abandonado las hamacas blancas para acercarse a la pileta. El padre, calvo, las costillas bien marcadas, ha tirado a una al agua y se enfada, va donde la madre llorando, se cobija bajo su toalla fucsia. Ella me mira mientras tararea el commonpeople de Pulp, justo detrás, una pareja habla. Ella está embarazada. O gorda. Hace unos minutos le picó una avispa. Le dejó el aguijón clavado en el brazo. Gritaba de manera cómica y él la auxiliaba sonriendo con sorna. ¿Y yo? Yo estoy en mi hamaca. Tecleando. Gozando con el espectáculo sarcástico de este escenario y del concierto de las gaviotas. ¿Qué música le pongo a este momento? Le hago un gesto. Apaga el mp3 y me …

Fjango Fjango!

Lo primero que me echó para atrás fue el nombre. ¿Django Django? No me jodas. Después, lo que leí o escuché en algunas revistas o en algunas radios. Porque cuanto más mayor me hago, más reparos tengo a lo moderno, sea lo que sea lo moderno. Mira para abajo y lee esa entrada que no tiene nada de gracia, ya verás cuál es mi enfermedad. La misma que tenemos todos más tarde o más temprano. El caso es que remedio no tengo ninguno. Así que, al final, un día, me dije, ni creo lo que dicen las revistas ni lo que escucho en las radios ni lo que me evocan los nombres, prefiero seguir creyendo en mi limitado criterio. Enchufé el mp3 a mi rudimentario casette para automóvil y me pasé el viaje escuchando a Django Django, no me jodas. ¿Resultado? Mereció la pena. Solo la introducción te pone en evidencia: sí, vas a entrar en la selva, pero en una selva más parecida a Pandora que a Tanzania. Yo lo leo al revés: esto es moderno pero no lo es. Viajamos a la luna en trolebús. Y el resto del disco es…