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Mostrando entradas de noviembre, 2011

Here Come The Sonics

Después del breve ágape de música que tuvimos el sábado, si nadie lo remedia, hoy llegan los Sonics a la ciudad y nos presentaremos allí para recibirlos.
Casi cincuenta años después de su fundación, estos tíos empezaron a tocar cuando nosotros aún no habíamos nacido, nos llegó el momento de verlos. Si ellos lo deciden así, esta noche escucharemos cosas como éstas:







Así que poneros guapos y chulos, yo no puedo porque vengo directo del curro, pero ya he hecho la rima y me doy por satisfecho. Ale, nos vemos esta noche que llegan los Sonics a la ciudad. Y el que no quiera ir, que se vaya a la sala BBK a ver a Rickie Lee Jones, lástima de don de la ubicuidad.

Independantza

Aunque ya veníamos cansados y con un par de bebidas encima, mi compañero conductor se empeñó en enseñarme donde caía la Razzmatazz. Eso fue lo último turístico que hice en Barcelona, si no contamos el regalo que compré en el aeropuerto. Camino de Montjuic, le señalé una publicidad de la susodicha discoteca y le pregunté: ¿y eso? ¿sabes dónde está? Lo mío nunca han sido las party disco, ni tan siquiera si son indies o rockeras. Prefiero que bajen la persiana del bar y me dejen pinchar al otro lado de la barra, aunque cuando mi amigo Javi me deja, luego nunca atino con el programa y no sé elegir las canciones, pero sigo agarrando fuerte los cubatas. Es lo que tiene.
Sin embargo, lo del Razzmatazz sonaba como un templo difuso que traía ecos de nombres que lees rotulados en las revistas y te dices, joder, quién pudiera. Así que tenía ganas de saber dónde caía y me llevaron hasta Pobla Nou, o como se escriba, para que lo averiguara.
Otra que me sonaba, aunque esté al otro lado del puente aér…

Festival Rockaldia de Barakaldo

Este sábado habrá que ir a la sala Rockstar. Veremos los cuarenta y cinco minutos de Porco Bravo, que es a lo que vamos, más aún ahora que están que lo rompen con camisas en llamas que lucen en la fotografía principal del Zarata de Mondosonoro. Puede que si me apuras nos quedemos un rato a ver cómo cierra Hamlet, por aquello de que siempre te dejas llevar por la nostalgia. Al resto de los protagonistas, cuyos nombres, si no me confundo, son Dabelyu (metal), Quaoar (rock) y Shinova (¿pop?), les daremos una oportunidad que, no es que no se merezcan, si no que más bien ni les va ni les viene, porque solo somos dos y total no les va a cambiar la vida porque nos gusten o nos dejen de gustar. A nosotros tampoco, pero oiremos antes de hacernos una opinión, porque, como queda claro, poco sé de ellos.
Aún no tenemos invitaciones porque llegamos tarde, pero al parecer hay una lista escrita a mano donde aparecen nuestros nombres y, aunque suene a chiste, da no sé qué, como importancia, ¿que no?,…

The Delta Saints

Primero, escuché un par de canciones en la radio. A eso de las siete de la mañana, cuando Ángel Carmona parece competir consigo mismo por el récord mundial de velocidad en vocalización, la autopista se ve bastante oscura y el contorno tenebroso de las montañas asusta y reconforta al mismo tiempo. Así que descubrir a The Delta Saints conduciendo entre sombras es una buena manera de dejarse hipnotizar por su música.
A los pocos días, cuando mantenía su nombre en mi cabeza con pinzas, me encontré con un cartel en una esquina céntrica de una ciudad aburrida un viernes ventoso y sin alicientes. Le dije a ella mira, estos tíos son buenos, ella contestó quizás podamos ir a verlos, pero al final no fuimos.
Poco tiempo después, me acordé de ellos, cargué unas cuantas canciones en el ipod y empecé a escucharlos sin atención ni empeño, que, a menudo, es la mejor manera de escuchar a un grupo. Con "sin atención ni empeño" quiero decir que no reparé en si estaba escuchando una maqueta, un …