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Mostrando entradas de mayo, 2012

Cosas que como nieto me gustaría haber sabido

Leer sobre música es una afición que he adquirido hace muy poco. También es muy relativa. Leer las novelas de Willy Vlautin no es leer sobre música. Tampoco leer los libros de Chuck Klosterman parece que lo sea del todo. Sin embargo, fue empezar con este último y se me desató un interés que ha crecido de manera potencial, pero no real. Me he comprado los libros pero aún tengo que leerlos. Desde clásicos como el Awopbopaloobop Alopbamboom de Nik Cohn hasta best-sellers como el 31 canciones de Nick Hornby, pasando por el The Dark Stuff de Nick Kent, el librito "frívolo" (¿?) de Alex Kapranos, el ambicioso Teen Spirit de Javier Blázquez y José Manuel Freire, el recomendable Blancas Bicicletas de Joe Boyd, el Palabra de Rock de Silvia Grijalba o, en eso estamos, el Cosas que los nietos deberían saber de Mark Oliver Everett. Algunos los he leído, otros los he ojeado, muchos siguen pendientes. Y hay más, poesía de Leonard Cohen, letras impresas de Jarvis Cocker, el Babel de Pat…

El hijo de un soldador

Digamos que soy yo el hijo del soldador. Y digamos que no acabé en el pabellón. No he fundido electrodos, no me he puesto un buzo en mi vida. Tengo un trabajo que me permite pasar horas sentado mientras escucho Port O'Brien y voy más allá del "I Woke Up Today". Digamos que yo también creo que, a pesar de todo, acabaré siendo eso, solo eso: el hijo de un soldador. Si no sabes inglés, busca a alguien que te la traduzca, aunque no fuera más allá de un par de cursos en Wall Street Institute. No es muy difícil. Sin embargo, siempre ocurre lo mismo con los poemas, con las novelas, y hasta con el prospecto de las recetas, que parece que a cada uno le dicen una cosa, que lo que a alguien emociona, a otro le invita a bostezar. Y dime, Van, tío, qué demonios tengo yo qué ver con Alaska y qué me importan a mí tu padre o lo que te aburre pescar. Pero quizás es el día soleado ahí fuera o tu tembloroso falsete o cómo resulta que existe la esperanza aunque sea tan frágil como la cásc…

Los hombres que no afinaban las guitarras

Lo más triste de todo es que me lo creo. Pero es como un ejercicio de autoayuda, créeme. Me digo a mi mismo: hace mucho que no escribes en el blog, tío. Y me propongo tomármelo en serio, tómatelo en serio, joder, y digo, vamos a escuchar un disco entero, descubrir un nuevo hype, disfrazarme de Lester Bangs. Pero no me queda bien el traje. Aún así, me sirve de ejercicio motivador. Es como salir a correr o leer antes de dormir, como acordarte de lavarte los dientes o llamar a tu madre después de comer, te sientes bien, como si hubieras hecho los deberes, como si fueras responsable. Hoy lo he hecho. Me he montado en el coche, y en lugar de escuchar El Sótano de Radio 3, me he puesto a escuchar Open Your Heart de The Men. Por ahí he leído que estos son de Brooklyn y que se hicieron famosos hasta el fanatismo en varios barrios de New York. Dicen las etiquetas que son post-punk, y como lleva un prefijo delante, podemos quedarnos con lo de que el punk es actitud y el post pone la música, p…

Nacho Vegas no lleva tilde

Menos mal que la palabra tilde no lleva tilde. Eso me ayuda a explicarme. Alguno seguro que sabe de que (tilde here, men!) le hablo. Tengo, al parecer, un gusano en el ordenador. Un virus curioso que transforma las tildes en dobles acentos. El ejemplo que siempre se usa para ilustrarlo es el siguiente: cami´´on. Me he quedado sin tildes, me he quedado sin entrada. He buscado en internet una manera apropiada para solucionarlo y las hay, pero me parecen complicadas, con lo que he decidido esperar hasta mañana y pedir sopitas. Mientras tanto, me digo, tienes dos opciones: o escribes en el idioma de Elvis Presley o escribes sin tildes. La primera la he descartado porque la segunda me parece apasionante, todo un reto, un rompecabezas. Y en ello estoy, jugando a escribir sin escribir palabras tildadas, evitando el pasado simple y abusando del presente perfecto porque los participios no tienen tilde. Por ahora, va bien, aunque, la verdad sea dicha, con esto de explicar mi problema con las t…