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| Foto de Jorge Skrainka Fabbiani. No tengo de la Orquesta Bravú Xangai, perdón. |
De lo que me acuerdo: primero fue la Orquesta Bravú Xangai. Shanghái, me imagino que sigue en la costa central china, y orquesta eran, sí, pero gallega. La pista definitiva la daba aquello del bravú, que si no lo recuerdas, fue ese rock and roll de Os Resentidos o de Os Diplomáticos do Monte-Alto que revolucionó la escena gallega en los noventa. Al menos, así lo recuerdo yo. Y de lo que me acuerdo ahora es de que llegamos y ya estaban empezando e Isaac Peral tenía la calle a su nombre repleta de gente, sobre todo, atrás, cerca de la barra que rodeaba la manzana del Centro Galego.
Ahí lo he dicho: el Centro Galego. O Gallego. El de Barakaldo es el segundo más viejo del mundo, si no me confundo. Antes, está uno en Montevideo, y si no es en Uruguay, será en Argentina. El de aquí cumplía 125 años, y, para celebrarlo, montaron, entre otras cosas, me imagino, este bolo con dos bandas. Primero, me repito, la Orquesta Bravú Xangai y, después - de filloas, de larpeira, de tarta de Santiago, es decir, de postre - los Porco Bravo.
Como estuvimos, lo contamos. Y los primeros, que me acuerdo, fueron ellos, una orquesta con ocho miembros, incluido cantante, batería, guitarra, bajo, gaitero y una sección de instrumentos de viento. Hablan en galego, se muestran cercanos, tienen ganas, incluso, de que nos peguemos más: "Xente brava, ahí hay un stop que no nos gusta. Un paso adiante."
Entre el rock bravú y la música de orquesta, repasan un repertorio que funde folk y rock and roll. También nos regalan largos parlamentos que explican las canciones. Repiten mil veces que es el cumpleaños del centro y, para terminar, lanzan discos de regalo al público, aunque lo hacen como si fueran estrellas ninja, y, dímelo a mí, que uno de ellos casi me degolla y por eso anda ahora en casa.
De "O Gato" a "Licor Café", no solo se bailará si no que aprenderemos cómo es el gallego de Morrazo, qué pasó en un barco con el ejercito del Frente de Liberación de Mozambique o quién fue el inventor del futbolín.
Cantan el clásico de Los Tamara y recita a Celso Emilio Ferreiro antes de empezar con "Irmáus", canción con la que aprovechan para recordar a Palestina. El inventor del futbolín, sí, dicen que fue Alejandro Campos Ramírez, aunque debió haber un inglés antes. El gallego, al que llamaban Finisterre, a causa de las heridas que sufrió durante la Guerra Civil, tuvo que pasar mucho tiempo en el hospital, y se le ocurrió lo del futbolín para ayudar a los niños lisiados que no podían jugar al balón. Esto te lo explica hasta la wikipedia, me imagino, aunque a mí me lo contaron en un bar. Lo que no sabía, ni lo contó Xurxo Souto, es que en esa historia hay otra prueba de la conexión euskogalega, la misma que ellos y el centenario cumpleaños del centro representaban en aquel momento. Y es que creo que Finisterre le pidió a un amigo carpintero vasco que le construyera aquel futbolín que se le ocurrió.
Lo que sí contó Xurxo Souto fue lo de Tomás das Quingostas, más conocido como el Robin Hood galego. Y la frase que cantan se nos quedó grabada: "O pobre nao ten, o rico nao da!" Algo así, que yo he leído a Suso de Toro en su lengua, pero no la manejo. Lo de Mozambique lo contaron cuando cantaron "Mesejo", que se inspira en la historia y que creo que cantaban Os Diplomáticos con Víctor Coyote. Y también Paco Lodeiro.
Vale, hasta aquí no lo he dicho, e igual debería tomarme el tiempo de corregir el texto, volver al principio y decirlo antes, pero no lo tengo. El cantante de la Orquesta Bravú Xangai es Xurxo Souto, que también lo fue de Os Diplomáticos de Monte-Alto, que está en La Coruña, y que acabaron convertidos en uno de los máximos representantes del movimiento bravú. Y como si de una receta fuera, todo aquello que tenían ellos entonces, también lo tiene esta orquesta: algo de ska, y de punk, y sobre todo folk y rock and roll. Mucha cultura popular, por supuesto. Un pie en la aldea, y el otro en el mundo entero.
Por eso, también, cae en la lista el "Yo quiero ser gaiteru" que cantaban Os Diplomáticos. Y el gaitero de estos es Xan Xove, que también estaba en Os papaqueixos, y con el "Teknotrafikante" terminan estos la fiesta, y ese grito de Sito Miñanco, preso politiko, farlopa pa la tropa, y todo eso que consigue que la gente baile y pasen el stop del suelo y terminen su concierto arriba, muy arriba, dejando, además del golpe en el cuello que me llevé yo, muchas ganas de seguir moviendo todos los miembros del cuerpo.
En el intervalo, hay que ir al baño y pedir en la barra. Para ello, hay que cruzar primero los noventa y tres concellos de A Coruña y luego los sesenta y siete de Lugo y los noventa y dos de Ourense y hasta los sesenta y uno de Pontevedra, tal es la fiesta y la aglomeración y el agárramelcubata y el eyeyey qué quieres tú de otro que de paso te pone el sobaco en la cara y el camarero que te esquiva y el que se cuela en el baño y todas estas cosas que pasan en la masa, ya sea gallega, nativa o migrante, o del África tropical. Está tan petao el barrio que hasta Rosalía de Castro está apunto de levantarse del banco y llevarse a los niños a otro lado para seguir leyéndoles, pena que son de piedra y no pueden moverse de allí. Pero se hace, se mea, se bebe, y se vuelve al frente de Isaac Peral, junto al escenario, con más gente alrededor, que empieza el plato fuerte, el porco a feira, el Porco Bravú. Porco Bravo, vamos, y para mi hija, que está ahí con su madre, subida a la acera, va a ser su primer bolo del porco, que sus padres ya los han visto tantas veces que parece una cita tan común como pasar la ITV o pagar el IBI. A sus once años, va a sacarse el carné de rockera fabril. Abrirá bien los ojos y en alguna ocasión la boca, pero sobrevivirá a la experiencia.
Los porco arrancan sin Manu, el Gallego, ya lo sabes, frontman de la banda, que lo hace luego. Es Asier Domínguez el que canta una sorprendente "Peligrosa María", en versión reducida, con la que arrancan. Es parte de su triple guiño a la cultura gallega, porque luego caerán, que ya lo contaremos, Siniestro Total y Os Resentidos.
De los de Ourense, pasan a su propio material, y las primeras caen a plomo: "Contigo", "Lasciva", "Mírame" o "Al despertar". Manu se contiene y retiene la labia. Él mismo sabe, que me lo confiesa al día siguiente en un audio, que ha de controlarse para que aquello no se convierta en un manunólogo - el término es suyo. Pero tiene ganas, porque es su barrio, porque es su gente, porque está su familia, que regentó el Centro cuyo cumpleaños celebran ahora durante mucho tiempo, hasta que se subieron en el 87 a Rontegi y aún se les echa de menos. Son sus raíces, su vida, su memoria, hasta su hijo Tiago anda por ahí, y cuesta que no se le vaya por la boca todo eso. Algo sí le sale. El humor: "No lo hemos dicho, pero somos Los Arquinos de Ourense", dice al presentarse, y por supuesto que no eran la mítica orquesta de Tony Pérez, pero podrían haberlo sido. Y también le sale la emoción, claro, porque es el cumpleaños de su padre, Santiago Pulleiro, y ahí que, al decírnoslo, se arranca toda la plaza a cantarle el zorionak zuri.
Están en "En el mismo sitio" y se canta "Se quema" mientras hondea la bandera del Centro. Dedica a la serie Fariña la canción "De Cristal" y el grueso del repertorio salta en las brasas como las costillas del churrasco: "Donante", "Corre" - me la suda, pero sí, si he tardado tanto tiempo en escribir esta entrada es porque, por ejemplo, el curro me ha obligado a tirarme una semana durmiendo en Gasteiz, y un día iba por la calle Correría y me acordé del vídeo de esta canción y de que aún no había escrito esta entrada, pero ni así -, "Nunca pasa nada"o "Mienten".
El segundo guiño del que hablábamos antes es cuando se suben Txelu Losa, antiguo bajista de la banda y co-fundador de Porco Bravo, y Santi García para cantar el "Miña terra galega" de los Siniestro Total. De Alabama a Galicia y de ahí a Euskadi va un trecho y se hace corta la canción con tanto camino, pero ahí queda. Yo vuelvo al baño y cuando regreso están con "El cazador" y Bustinza me dice que han mencionado a Patxeko - antes le vi dentro en el Centro con una sudada del copón y la misma camiseta que llevo yo, la de Dead Moon - y que ha dicho lo de que "parecéis de Sestao". Pues ya estaría. Pero casi. Faltan más, por ejemplo, "Me declaro culpable" y Pulleiro mueve caderas o "Lemmy" y da de beber al respetable.
Justo después, yo me pierdo: una peluquera guapa, el marido que era de Arrancapedos, otra de Carranza que ha perdido un bolso, los colegas con los que jugaba al fútbol, el padre de Gelo, Paco Montilla, Llamas, también Mol y Mikel Caballero... No puedo seguir todo lo que dice Manuel y sé que hubiera querido decir mucho más, pero tiene que parar, y ponerse el holograma de Pulpo delante, para cantar bajo el velo la siempre emocionante "Brindaremos".
Cae "Motel" y entre esta y el "Somos, fuimos y seremos" - somos galegos - algo habla del kung-fu. Ya de camino al final, que no es la Plaza del Obradoiro, se calienta la cosa con "No sé" y "Puto amor". Para "Instinto animal", Manuel se emboza la zamarra de una peña de amigos a la que pertenecía su viejo, aunque parece que se hubiera puesto la camiseta de aquel histórico equipo de fútbol. El final es estrepitoso, poderoso, surfero, como siempre, y Vera no se asusta y apunta con el dedo a un Gallego que se lanza al mar como aquel científico, marino y militar de Cartagena se hundía en sus profundidades, aunque este es de cabezas, las que surca sobre la tabla en la calle, ya lo sabes, de Isaac Peral. Arriba, aguantando el equilibrio, mezcla "Eléctrica actitud" con el "Galicia caníbal" de Os Resentidos.
Y eso es lo que recuerdo.
Luego, nos fuimos de allí, claro, cuando terminó, de eso también me acuerdo. Una cosa es acordarse y otra recordar y ahora es necesario, creo, decir que, casi al tiempo que esto ocurría, otro gallego, que tuvo conexión con el barrio donde está el Centro Gallego de Barakaldo - porque vivió ahí y ahí se le recordará aún - falleció. Se llamaba José Costas, pero se le conocía como Peón Kurtz. Falleció poco antes de que se subieran todos al escenario pero se supo más tarde. Se fue a los 55 y el Centro celebraba 125. Los setenta que les distancian los invertimos en desearle un buen viaje, allá donde vaya, que ya sabemos que los gallegos viajan mucho, hasta Montevideo, hasta Mozambique, hasta la luna, hasta el barrio de Arteagabeitia, hasta la eternidad.

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