Abrazando la simpleza, me atrevería a decir que Barakaldo es territorio punk-rock. El legado de bandas como Distorsión, Putakaska o Parabellum, por nombrar solo a unas pocas, aún se aprecia en generaciones posteriores a las de las décadas finales del siglo pasado. Sin embargo, ha habido y hay, por supuesto, espacio para otros sonidos del rock, y más allá del rock and roll.
Todo este rodeo para decir que, quizás, un género al que nunca se suele asociar con esta ciudad sea el blues. Y ha habido blues y lo habrá. Como argumento, se podrían esgrimir nombres propios de músicos como el del añorado Manu Monge u otros que aún están en activo, como Gonzalo Portugal o Ibai García. Antes de Lomoken Hoboken o Triple Zero Band, hubo más, y todo esto lo decimos solo porque hoy hablamos aquí de una que ya no existe pero que se paseó por esos contornos.
Y hemos decidido recuperarla para Retrofiasco!!: Cotton Fielsd.
Para empezar, hay que decir que el baile de letras final no es un error. Lo hicieron a propio intento ellos mismos y, si no entiendes por qué, pregúntale a Timothy Leary. La banda la componían, precisamente, el ya mencionado Manu Monge, que tiempo después pasaría a convertirse en Dr Lomo para Lomoken Hoboken; su hermano Pedro Monge, también a la guitarra; Aitor Ruiz, quien ahora sigue tocando el bajo en Triple Zero Band; y Aitor Lekue, según me cuentan, quien también tocó la batería en otra banda que bien podría ocupar otro capítulo de Retrofiasco!!, Ruptura, gente de valor. Nos faltan los cantantes porque, hasta donde yo sé, hubo dos. Estuvo el Moska, pero luego le siguió Félix. Si hubo más cambios de membresía, yo no lo sé ni he tenido tiempo de investigar con atención - alguien ya podría hacerlo.
Dejaron grabado una maqueta en cassette, pero dicen que hay otra y un directo grabado, que bien podrían convertirse en joyas de coleccionistas y nostálgicos si alguien lo compartiera - que lo comparta, precisamente, con el o la que tenga tiempo de investigar algo más, ¿no? El caso es que la maqueta que conocemos - y de la que vamos a hablar aquí, por supuesto - la grabaron en 1998 en El Chalet y la produjeron ellos mismos. Llevaba dentro ocho canciones en dos caras. En la cara A, "Ron y Whisky", "De doble filo", "Franky" y "40ºC Bajo el sol". En la cara B, "Aquí tirao", "¿Qué opinas de mi buda?", "Joe Papas" y "Rudy".
No hacían un blues purista que recordara a Skip James o a un eléctrio Howlin' Wolf. Yo creo que, más bien, se acercaban al blues-rock británico, al Southern Rock, incluso a Chris Robinson. Tenían algo hasta de country outlaw y mucho de rock and roll. Por ejemplo, el rock and roll campa a sus anchas en "Ron y Whisky", mientras que al blues le miran a los ojos en "¿Qué opinas de mi buda?" o en "Aquí tirao". En la primera, para hablar de fe de una manera original. En la otra, para contar una historia de desamor desde el sofá de la procrastinación. A mí, en general, me recuerdan más a Humble Pie, Ten Years After, The Faces sin teclado... esas cosas. Igual, si quieres una referencia más puntual, se me ocurren, a bote pronto, y ya sabes que soy muy malo para esto, los Rival Sons.
Había guitarras elaboradas y virtuosismo a espuertas, como en la larga intro que te encuentras en "De doble filo", por ejemplo. La base rítmica era apelmazada, pero había momentos para el lucimiento individual. Escucha como palpita el bajo en "¿Qué opinas de mi buda?"
Se subían a trenes - en "Ron y Whisky" - o paseaban por los límites de Texas, que hablan de su frontera en "40ºC bajo el sol". Aquí, el ron y el whisky lo cambian por tequila y se enamoran de una linda chicana. El largo prólogo de spaghetti western da paso a un outlaw country de guitarras aceleradas y con energía vocal. Un gran acierto. En algunas ganaban peso en la composición los coros, pero el foco era individual en esas canciones en las que perfilaban historias íntimas, entre el malditismo y la resistencia, de personajes que quizás fueran de ficción... o no, quién sabe. Ahí estaba la chica que deja el porno para triunfar en Hollywood en "De doble filo" o esos personajes que desarrollan con detalle en canciones de títulos explícitos, como Franky en "Franky" y Joe Papas en "Joe Papas" y Rudy en "Rudy".
Había mucho talento y eran muy jóvenes. Cotton Fielsd no duró, pero nacieron otros proyectos que disfrutamos luego. Sin embargo, para muchos, quedó, como un recuerdo indeleble, ese nombre de épica y simbólica errata en el deletreo. Puede que se quedaran porque estuvimos en aquel bolo de Sanvi, o en el del campo de arena. Algunos quizás estuvieron en aquel de Repélega, donde nos contaron que falló la luz y el cantante de la banda tuvo que arreglar el desaguisado eléctrico. Fuera por lo que fuera, su nombre se quedó grabado, listo para usarlo en alguna conversación nostálgica, pero sin vaciarlo del todo. De vez en cuando, le damos contenido y escuchamos esta maqueta que era, estaba claro, una clara candidata para esta serie que llamamos Retrofiasco!!
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