Fiasco Review!!: On a Picnic with Satan by Captain Trasho

 


Según la revista Nuevo estilo, las siguientes siete recetas podrían ser una buena opción para sorprender con originalidad en un picnic: burrito de carne, muffins de espinacas y queso, palitos de pescado empanados, ensalada de pollo chimichurri, club sándwiches, hojaldre de salmón o shawarma de pollo. Pero, claro, si te vas de meriendilla con el mismísimo Satán, entonces seguro que estas chucherías del mundo globalizado no te harían quedar muy bien. Para una ocasión tan especial, nada mejor que esto, lo que nos regala en su nuevo disco Captain Trasho: siete trallazos de garage-punk como solo él sabe cocinar, perfectos para estirar el mantel de vichy en el medio del bosque más carbonizado del infierno. 

On a Picnic with Satan se publicó el pasado 23 de junio de 2026. Lo hizo al abrigo de Dirty Analog Records, nuevo sello del que ya hemos hablado en este blog. Sale con acertada - el día que no lo haga, se acaba el mundo - colaboración en el arte gráfico a cargo de Juan Roller de Estudio Perkins. Un 45 rpm que coge el relevo de aquel Beware of Captain Trasho que también reseñamos aquí. Por cierto, Captain Trasho estuvo en junio en el Trashville y esperamos que este nuevo disco traiga al one man band gallego de regreso a nuestra tierra, para defender estas canciones en directo. 

El acierto de la gente de Dirty Analog Records para sacar este trabajo a la luz es doble. Por un lado, por la calidad intrínseca del trabajo, que ya, si eso, lo destrozamos luego, con nuestra glosa. Pero, por otro lado, hay que agradecérselo otra vez porque esto se grabó allí, en los Dirty Analog Studios, de la mano de Andrew Dreg, y allí se quedó, sin encontrar a nadie que se atreviera a desenterrarlo. Por ese trabajo de exhumación, también se les debe un aplauso. 

Lo que hay dentro, como ya hemos dejado caer, son siete platos perfectos para la nutrición más excitante. Ninguna llega a los tres minutos y un par de ellas bajan de los dos por el canto de un plato de plástico. Se aprecia una buena producción, con guitarras añadidas que lucen muy bien y potencian aún más las canciones, sin traicionar ese aroma lo-fi que tan bien le sienta al espíritu y al cuerpo de los temas. Hay, además, más matices y pliegues de los que podrían esperarse, incluyendo, incluso, lo más parecido a un medio tiempo melancólico, o con cierto aire nostálgico, que, sin embargo, mantiene el nervio. 

Hablo de la última, "Things Are Comin' Through" y empecemos por ahí, que es la más larga, casi toca con las yemas de los dedos los tres minutos, sobre todo, por las veces que repite esa frase en un estribillo eterno que parece recitar en eco para que esa esperanza conformista y estoica se haga realidad. Tiene cierto aire a himno que podría vociferar con alivio un pub repleto de borrachos a los que la vida no consigue tumbar. Preciosa, qué quieres que te diga; preciosa como son las cosas preciosas de verdad, que no sé cómo son pero parecido a esto. 

Y el resto es igual de bueno, seamos objetivos por un momento. La severidad de la línea rítmica no alimenta la monotonía; y la voz se hunde con puntería; y las letras son escasas pero certeras; y las canciones tienen la apostura para que ninguna desmerezca en la colección; y el sonido que se le ha sacado es el justo, preciso, y más apolíneo para lustrar los temas. Dicho queda. Pero dire más, claro:

Quizás "Jerks All Around" - con un comienzo puramente retumbante y hablo de lo que hablo - y "On a Picnic with Satan" destacan por la cobertura de guitarras, que tienes que volverle a dar al play cuando terminan porque quieres escucharlas una vez más, y "To the Bar", por las partes vocales, dándole un aire casi naif pero potente. "Searching for More" es más incisiva, con alarido incluido. "Licking the Wounds" suena casi a Detroit, con un misterio dentro que se va desenvolviendo en cada estrofa, bien locutada. Y, finalmente, "Blah Blah" es la que contiene más palabras, que suenan, en algunos momentos, salvajes, punzantes, como si Satán, finalmente, le metiera mano al hojaldre de salmón: más intensa y maciza. 

En resumen, un puto acierto. Acierto en la composición, en la ejecución, en la grabación, en la exhumación y en la inflamación cerebral que provoca. Las cosas van saliendo, sí, van saliendo...


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