Gonzalo e Inés, Inés y Gonzalo



A Gonzalo Portugal, ya le conocéis: antes en Last Fair Deal, luego en solitario, a veces tocando a pelo, él solo con su guitarra, otras veces con toda la banda, con la que ya ha sacado dos discos, el rojo y el blanco, On My Way y Release, además de aparecer también en Noa and The Hell Drinkers. A Inés Goñi también la conocéis, por ser Mississippi Queen en Mississippi Queen & The Wet Dogs o por colaborar con los Travellin' Brothers. Lo he soltado todo de golpe y solo lo fundamental. Pero les conocéis. Juntos, en alguna ocasión, también les has podido ver. Nunca, como el miércoles pasado, donde hicieron un set completo como dueto, Inés a las voces y la turuta, y Gonzalo con su guitarra y percusión al pie. También silbó. 

Para la ocasión, se hicieron llamar Gonzalo Portugal & Inés Goñi, pero monta tanto, tanto monta. 

La ocasión les reunía en día laborable y con horario vespertino, en el recinto del Pabellón Universitario del Campus de Vitoria-Gasteiz. La entrada superó las tres decenas de público que, en su mayoría, se sentó junto al graderío o permaneció de pie en los costados. Solo al final hubo baile, con un toque de swing y con paridad de género. 

La actuación entraba dentro de las actividades del VI Congreso Internacional The American Literary and Cultural West, que un grupo de investigación de la EHU llamado REWEST organiza cada cuatro años en la Facultad de Letras, muy cerca de allí. Con este concierto, lo clausuraban. Por ello, había entre el público gente llegada desde los Estados Unidos, Polonia, Italia, Alemania y de varios rincones de la península. Con esa diversidad, Inés Goñi eligió el inglés como lengua vehicular. Explicó varias canciones en la lengua de Ruth Brown y se disculpó porque no todas las canciones que cantaron se acercaran a la costa Oeste de los Estados Unidos de América. Los flecos los llevaba en las botas negras, eso sí. 

El repertorio se dividió en dos partes, la primera más afín con el currículo de la cantante, la segunda más cercana al bagaje bluesero del guitarrista. Todas fueron versiones en inglés que supieron ejecutar con personalidad y destreza. Se hizo rápido e incluyeron bis, a petición del público, sin despeinarse pero arrebatándose en varias ocasiones. Como dijo ella, lo que estaban haciendo era como dejarnos entrar en su espacio doméstico, porque estaban compartiendo lo que en ocasiones hacen en la intimidad de su sala de estar. 

Se aplaudió mucho el "Sittin on the Dock of the Bay" de Otis Redding y clavaron el "5-10-15 Hours" de Ruth Brown, quien nació en Portsmouth, Virginia, pero murió en Henderson, Nevada, a pocos kilómetros de Lake Mead y cerca de Hoover Dam, lo que encajaba con el interés de los organizadores. También destacaron, porque las supieron llevar muy bien a su terreno, tanto el "Rainbows All Over Your Blues" de John Sebastian, el fundador de The Lovin' Spoonful, como el "Nobody Knows You When You Are Down and Out" de Eric Clapton.

Con el "Love Me Like a Man" de Bonnie Raitt, Inés Goñi se quejó de que la buena oferta escaseara cuando una mujer heterosexual busca pareja, aunque alabó las cualidades del hombre que le acompañaba sobre el escenario. También se explayó antes de cantar el "All about that Bass" de Meghan Trainor, porque, explicó, no hay nada más costa Oeste ahora mismo que el ozempic. Trainor sabe de qué va eso y algunas de las razones se explican en esa canción. 

En el apartado más cercano al blues, se arrimaron a los grandes, sonando entre Muddy Waters y Elmore James, aunque el más destacado, probablemente, fue Rory Gallagher, porque, aunque fuera irlandés, su "Out on the Western Plain" es quizás la canción que más juego podría haber dado en el congreso que auspiciaba el bolo. Así se percibió en los aplausos que les dedicaron desde el rincón de los norteamericanos. También tocaron "Too Much Alcohol", que el propio Gallagher incluía en su repertorio, y alguno entre el público a fe que intentó emularlo. 

Empezaron cuando jarreaba fuera, y volvía a llover fuerte cuando terminaron. Dentro, a cobijo, la lluvia, como mucho, salpicaba las ventanas, pero no pudo estropear el recital de soul, blues y rock and roll que se marcaron esta pareja bien avenida que puede seguir explotando este formato en el futuro si les apetece. El congreso se clausuró, pero, quién sabe, igual, al mismo tiempo, se inauguraba un nuevo proyecto musical. 

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