La etiqueta “Fiasco Review”, que llevo años usando, indica que me dispongo a glosar un disco. La referencia “top300” puede haceros pensar que voy a caer en la costumbre de las listas de fin de año, y hacerlo, nada más y nada menos, que con tres cifras. Nada más lejos de mi intención. Solo es coña. Los 300 se refieren a las palabras que me he puesto de tope para no alargar las críticas en exceso y cumplir con mi promesa: me he propuesto compartir, antes de que acabe este año de 2025, ocho discos que he escuchado a lo largo del mismo.
La última etiqueta, “Bertoko Lux”, anticipa que, como siempre en este blog, me mantengo con la vista corta, cerca de casa, que no significa lo mismo que tener la mirada estrecha.
Después de los dos puntos, en cada ocasión, vendrá especificado el título del disco y sus autores. Esta explicación, la cortaré y pegaré en cursiva antes de cada una.
Todo esto, antes de que acabe el año, así que vamos con prisa. Cuatro hoy y cuatro ayer.
Deberían llamarlo eklekticismo, y, si alguien pregunta por qué, contestar que porque es sinónimo de Lukiek. La “k” como símbolo fantástico. Escucha primero “Bibibizak” y luego “Zaldiganeikoak” y a ver si te reconoces en el espejo. Si ellos pueden escribir vederatzi con uve, tú puedes escribir nueve con b, de bi, bi, bizak, que ellos son capaces de hacer una palabra nueva con la cancioncilla de la empresa que creo a Pedrete, el mono guarrete. Bola Buuum!!! Pueden ir de Tatxers a Itoiz, de Strokes a Fugazi, de Mungia al upside down. A mí me gusta “Kounter”, y no porque sea la más corta. “Subaru Bat Doble Filan”, premio al mejor título de la temporada, pero métete ahí dentro, de verdad, porque en cada canción hay un “escribe tu propia aventura”, una cultura que nace, un paisaje sobre otro, un terremoto al torcer la estrofa. Al cielo en coro con “Sagatzak Negar”, al pozo en un Subaru, a Granada con melodías hipnóticas. Solo tienes que abrir internet y te lo van a decir: variedad, diversidad, heterogeneidad, mezcla, amalgama, disparidad, eclecticismo (con c)… Pues es, básicamente, así. Dicen que escriben con fábulas, pero tiene que ser también de fabuloso: el mundo creativo que crece por estas diez canciones que parecen cerrar un ciclo, que puede que sean el último número de la trilogía. La fuerza la mantienen, siempre. La originalidad, también.
Grabado con Xabi Egia en El Tigre, el sonido y la producción alumbran mejor el contenido y la composición. Como power trío crudo, de potencia y efectividad, saben rodearse de otras resonancias (empieza con los teclados de “Ardi Baltzenak” y sigue con esos siete minutos que van casi de Pulp y Suede al jazz y el metal) para atesorar los universos musicales que invocan.
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