La etiqueta “Fiasco Review”, que llevo años usando, indica que me dispongo a glosar un disco. La referencia “top300” puede haceros pensar que voy a caer en la costumbre de las listas de fin de año, y hacerlo, nada más y nada menos, que con tres cifras. Nada más lejos de mi intención. Solo es coña. Los 300 se refieren a las palabras que me he puesto de tope para no alargar las críticas en exceso y cumplir con mi promesa: me he propuesto compartir, antes de que acabe este año de 2025, ocho discos que he escuchado a lo largo del mismo.
La última etiqueta, “Bertoko Lux”, anticipa que, como siempre en este blog, me mantengo con la vista corta, cerca de casa, que no significa lo mismo que tener la mirada estrecha.
Después de los dos puntos, en cada ocasión, vendrá especificado el título del disco y sus autores. Esta explicación, la cortaré y pegaré en cursiva antes de cada una.
Todo esto, antes de que acabe el año, así que vamos con prisa. Cuatro hoy y cuatro mañana.
Lo grabaron en El Tigre y salió en marzo de 2025. En inglés y en castellano, diez canciones. Puede que se acerquen más al pop en “Fuzzy”, “On a Roll” o “Get Along”, que son, además, las más largas del lote. La voz de Liam McDonnell suena limpia y expansiva. En alguna, como en la última, se encrespa algo más y alarga el puente hasta la fantasía. Más rockeros en “Dot, Dot, Dot...”, que suena como a algo que podríamos llamar indie británico - a The Libertines, o algo así; o en “Save Yourself”, más melódica, luminosa. También "R u Up", con un riff hipnótico, que, a alguno, podría incluso recordarle a The Smiths. “What’s the Word” tiene las guitarras más afiladas y melancólicas. Yo, que no entiendo, he mencionado a dos bandas de antes, pero supongo que, ahora, se podría decir que se acercan a Bar Italia, Fountaines DC, Horsegirl, The Murder Capital o Shame. “Interludio” empieza acústica y llena de sonidos evocadores y se queda ahí. “No lo pasas tan bien” encajaría en la balda del dream-pop, con la ayuda acertada de Airu. Falta “Sunburns”. Mi favorita. Pop vitalista: mañana lluviosa en paisaje urbano y la música iluminando callejones, todas las razones para la euforia reflejándose en los charcos. Las melodías se doblan, los platos redoblan, las ganas de mantenerse por ese camino se multiplican.
Era de esperar que estuviéramos más cerca de aquel sonido crudo en Out of Order, su anterior trabajo. “Clean Streets” o “Too Much” formaron parte de nuestra dieta entonces. El cambio ha producido nuevas texturas que emocionan distinto pero con la misma intensidad.
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