Gonzalo Portugal



Sentado en su banqueta, afinando para cada canción, levantando la cabeza lo justo, el tío a lo suyo, que le sobra para sostener en vilo la atención de los presentes. No fuimos muchos. Más bien pocos, pero fuimos variopintos. Algunos entraban y salían, otros no se movían. El calor era intenso y había que refrescarse. Cayó la colección de estándares y una buena ración de Rory Gallagher, de "Too Much Alcohol" al "As the Crow Flies", con el que se cerró el bolo. Quizás porque mola el "cow-cow yicky yicky yeah" o por lo que sea, pero nos seguimos quedando con el "Out on the Western Plains", que también es del irlandés. Con los dedos afilados en el instrumento y la voz orgánica, casi pelágica, Gonzalo Portugal se bastó para soltar el repertorio habitual en solitario, con el derrotero bien marcado, asomando su destreza, pero sin que el ejercicio parezca eso, simplemente un ejercicio de estilo bien ejecutado. Al contrario, Portugal es capaz de empastar bien las canciones en nervio y darlas envergadura y calibre. "Puto genio", le gritaba alguien desde el fondo, y él no se inmutaba, como mucho, una ligera risilla nerviosa y a girar las clavijas de su guitarra y a apretar las del personal.

El bolo, por cierto, fue en el Sugoi. Y fue dentro. Y fue en sesión vermú: la gente fuera, al fresco, en la terraza, mientras, a cobijo, nos embotijábamos de blues y rock. No fue el primer concierto, por supuesto, del FestiBar, pero sí el primero al que nosotros pudimos acudir.  Que acudimos, además, en formato trío, con lo que eso tiene de obligación pedagógica, y no me explayo más. Al final, nos hicimos quinteto y casi sexteto y casi comunidad, allí sentados en la terraza, hablando del rock desde la platea y demás verborrea de sobremesa. Del FestiBar, ya nos fueron contando lo que había ido pasando, aunque fuera por teletipo. Al mismo tiempo que Gonzalo Portugal rebarbaba su púa, a pocos metros de allí, en El Tubo, la sangre le daba lustre al concierto de los Ohmnicidas. Es la maravilla del FestiBar, duele tanto o más lo que te pierdes que lo que te place no perderte. A veces, ambas cosas ocurren al mismo tiempo. 

Por cierto, como no tuve tiempo de sacar las manos de los bolsillos, no hay imagen borrosa y mal encuadrada para adornar la entrada. En su defecto, tiro de cartel, pero si quieres hacerte una imagen mental: viste a Portugal con vaqueros y all-star rojas, camiseta gris, creo recordar, sentado en una banqueta y con los grifos de caña a su derecha, las bombonas de gas, detrás, y una fotografía panorámica del viejo San Mamés. No me quedé con más, pero creo que te puede valer para hacerte una idea y ahora ya no tiene sentido este párrafo pero lo mantengo porque, viva el 2.0, al final me he agenciado fotografía gracias a Sugar Velasco (¡gracias, claro!), ya no hay cartel y puedes verlo ahí todo sin necesidad de imágenes mentales. Tales son las consecuencias del FestiBar, pero no nos vamos a lamentar. 






Comentarios