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The Polyphonic Spree

No volví a escuchar el disco nunca más. Durante una temporada, me ponía una y otra vez su canción "two thousand places." El segundo disco, creo que lo sacaron hace un año o así, no lo he escuchado. Pero aquel concierto, lo vimos los tres con la boca abierta. A hizo un comentario que nos hizo mucha gracia a B y C. Cuando los vio salir, dijo que se parecían a los Inhumanos pero con túnicas. Al día siguiente, cuando cogíamos la prensa gratuita con la crónica del festival, el periodista comenzaba su reportaje diciendo algo así como: el tío que estaba a mi lado dijo que aquello parecía un concierto de Los Inhumanos vestidos con túnica. Nos volvimos a reír, los tres, A, B y C, mientras nos aconsejábamos reparo a la hora de hacer comentarios en los conciertos, porque al parecer se había sembrado el terreno de micrófonos de escucha. A lo que iba: Polyphonic Spree nos tuvo en torno a una hora con la boca abierta y los ojos pegados en el escenario. No sé qué es lo que nos atraía más: la música, el colorido, la energía, el movimiento, o todo ello, revuelto, convertido en un espectáculo hipnótico y cautivador. El tío del arpa. El guitarrista con túnica. Los baterías inquietos. Las coristas hiperactivas. La música era ¿épica?, ¿emotiva?, ¿magnética?, ¿singular?, ¿contagiosa?, ¿sugestiva? La verdad es que no me acuerdo muy bien. El concierto se me hizo corto, aunque para la mitad, ya había cerrado la boca y forzaba la vista para soportar la confusión de colores. No lo sé. Pero puedo asegurar que los primeros doce minutos fueron mágicos y es de agradecer cuando te pones delante de un escenario y te encuentras algo que te sorprende positivamente. No he vuelto a escuchar la canción, pero bueno, supongo que depende del estado de ánimo y algún día, en el futuro, seguro que vuelvo a encontrarme con la juerga polifónica.

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